jueves, 27 de diciembre de 2018

Héroe de Sostoa

Continuando con el origen de algunos nombres, voy a referirme a una calle que queda cerca de donde vivo. Su nombre real es Héroe Sostoa (según reza la placa homenaje que hay en una esquina), pero durante mucho tiempo la jerga popular hizo que se convirtiera en Héroes de Sostoa, lo cual trajo confusión porque llegó a creerse que se trataba de una calle homenaje a un grupo de soldados que lucharon en una supuesta batalla de Sostoa. Pero nada más lejos de la realidad, aunque si fue para homenajear a un héroe de guerra, un hombre que sin ser malagueño dejó una profunda huella en España. Tomás de Sostoa Achúcarro nació en Uruguay y cuando llegó a Málaga era doblemente héroe por las batallas de la independencia española contra las tropas napoleónicas (en el contexto de esta guerra fue considerado héroe de la Batalla de Tamames, cerca de Salamanca) y en las guerras de la Independencia de las colonias hispanoamericanas. 



Estudió ciencias exactas pero ingresó en Uruguay como cadete en la marina. Lo trasladaron a España, donde aprobó el examen de guardiamarina en 1806. Su primer destino fue El Ferrol, a bordo de la fragata Prueba, encargándose de la protección de las embarcaciones que acudían para su reparación al arsenal, durante el bloqueo de los ingleses.Con el tiempo ascendió a alférez de fragata y lo llamaron al frente del batallón de voluntarios de la Victoria, en el ejército de Galicia, para luchar contra las tropas napoleónicas. Dos veces fue prisionero y en ambas ocasiones logró escapar. Viajó América a luchar por la independencia de los pueblos del sur, donde logró vencer vicisitudes que lo pusieron al borde de la muerte en misiones suicidas que le dieron fama. 


Con 35 años regresó a España y se estableció en Málaga, donde se casó con una malagueña con la que tuvo diez hijos. Su última gran proeza fue en 1823, cuando logró burlar a una flota enemiga y entrar furtivamente en el puerto de Cádiz para llevar instrucciones. Este hecho le mereció una felicitación del rey Fernando VII y la reina Isabel II le otorgó en 1845 el grado de Brigadier de la Real Armada española. En 1930, a sugerencia del cónsul uruguayo, el Ayuntamiento de Málaga le dedicó una calle en la zona conocida como la Carretera de Cádiz. En principio la calle se llamaba Héroe Sostoa (como indica la placa de la foto), pero por obra y gracia del propio pueblo comenzó a llamarle Héroes de Sostoa creando la confusión mencionada al principio. Fue en 1975 cuando se reivindica el nombre verdadero y sale a la luz su historia, quedando establecido en los callejeros como Héroe de Sostoa. 

La historia de la estatua al Marqués de Larios


También en Málaga hay monumentos con historia. La estatua al II Marqués de Larios que se encuentra en la intersección entre la Alameda Principal y la calle Larios de Málaga (aunque en la actualidad ha sido trasladada a un taller para su restauración), forma parte de un conjunto escultórico urbano dedicado a Manuel Domingo Larios y Larios (un aristócrata del S. XVIII). Este conjunto incluye, además del marqués de Larios, dos alegorías: una de la caridad y otra del trabajo. Esta escultura ha pasado por distintas vicisitudes desde que fue construida en 1899. Ha resistido inundaciones, terremotos y hasta un asalto de los republicanos que acabó con la figura del Marqués de Larios tirada en el fondo de las aguas del puerto de Málaga, durante la proclamación de la II República. Después de la Guerra Civil, la estatua del marqués fue recuperada de la dársena, restaurada y situada en su lugar original. En un principio había sido sustituida por la estatua del obrero que representa la alegoría al trabajo, aunque muchos no estuvieron conformes con el porte aristocrático de la escultura, debido a que el modelo de la misma había sido un torero amigo del escultor. 


Al reinstalar al Marqués a su lugar de origen, la figura del obrero volvió a ubicarse a los pies de éste, junto a la alegoría de la caridad, que representa a un niño que, sostenido por su madre, ofrece una rama de laurel en agradecimiento a las obras impulsadas por la familia Larios. Con la construcción del aparcamiento de la plaza de la Marina en 1989, la estatua sufrió la amputación del basamento de tres escalones que sustituyeron por otro “más acorde” a su ubicación. Hoy el marqués ha abandonado de nuevo este enclave del Centro Histórico malagueño, para someterse al proceso de restauración incluido en el proyecto de remodelación de la Alameda que acomete el Ayuntamiento para peatonalizar las calzadas laterales con motivo de la construcción del metro. Esta operación prevé suprimir la glorieta en la que se encuentra (para que la circulación vehicular en esa zona sea en línea recta) y reubicar la estatua a unos veinte metros de su posición actual, en una de las nuevas calzadas y enfocada hacia la calle Larios (siempre había mirado en dirección a la Avenida del Parque).

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La Sirenita de Copenhage

Otra leyenda que comparto es La Sirenita de Copenhague, uno de los símbolos más importantes de la capital danesa. Es una estatua de bronce de poco más de un metro de altura que donó Carl Jacobsen (el fundador de la marca de cerveza Carlsberg) a la ciudad en 1913. Está situada en la bahía del puerto sobre una roca de granito. Esta estatua fue un homenaje que le hizo la ciudad a uno de sus escritores más famosos: Hans Christian Andersen. Precisamente su cuento de La Sirenita (que Disney popularizó en una película animada) se basa en esa leyenda. Una sirena se enamoró de un príncipe al que rescató de morir ahogado en una tempestad. Renunció a su condición de sirena y a su propia existencia por amor. La estatua es una sirena contemplando melancólicamente al mar. Dicen que si miras al mar fijamente como ella, sentirás la misma melancolía. Dos datos curiosos de la estatua: la modelo original se negó a posar desnuda, por lo que el escultor recurrió a su esposa para esculpir el cuerpo, la estatua es una mezcla de personas porque tiene el rostro de la modelo contratada y el cuerpo de la mujer del escultor. El otro dato es que la primera y única vez que movieron la estatua de su lugar fue en 2010 para llevarla a la Exposición Universal que se realizó en Shanghái, del resto ha permanecido más de 100 años sentada a la orilla del Báltico contemplando el mar.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Dos tradiciones checas


El Puente de Carlos de Praga está relacionado con varias leyendas, entre ellas una que hace alusión al famoso San Juan Nepomuceno, muy querido entre los católicos checos. San Juan Nepomuceno (siglo XIV) era el confesor de Sofía de Bavaria, reina de Bohemia. Su marido, el rey Wenceslao IV, sentía celos y desconfiaba de su mujer, entre otras cosas por la diferencia de edad que los separaba. Cuando le pidió a Juan Nepomuceno que le contara los secretos que le confesaba su mujer y éste se negó a romper el secreto de confesión, el rey Wenceslao le cortó la lengua y lo echó al río Moldava desde el Puente de Carlos. De esta manera se convirtió en el primer santo en recibir martirio por guardar el secreto de confesión. Hay una escultura de Nepomuceno junto a la Reina Sofía y a un perro, dicen que si frotas las figuras varias veces volverás de nuevo a Praga (yo lo hice y hasta ahora no he vuelto a ir y eso que Praga es una ciudad de cuentos de hadas).


La otra leyenda o tradición relacionada con Juan Nepomuceno se halla en una escultura parecida a un pequeño atril que se encuentra en el puente de Carlos. En él podemos ver al mártir cayendo al vacío rodeado de una aureola de cinco estrellas y un botón de cobre en el suelo. La tradición dice que deben tocarse las 5 estrellas, cada una con un dedo de la mano y el botón del suelo con el pié, al mismo tiempo que se formulan 5 deseos. De todos estos deseos, sólo uno se hará realidad. Yo lo hice y mi deseo se cumplió, pero creo que fue más por mis constancia que por sólo desearlo. Dicen que un buen método para que el deseo que se cumpla sea el que más nos interesa, es desear otras cuatro cosas imposibles, para que lo realmente deseado sea más fácil de lograr. Truquillos de expertos.




sábado, 22 de diciembre de 2018

Casa Aranda

Cuando preguntan por sitios tradicionales para desayunar o merendar en el centro de Málaga, sin dudarlo los malagueños dirán Casa Aranda. Esta churrería, inaugurada por Antonio Aranda en 1932, ofrece para muchos los mejores churros y el mejor chocolate en taza de la ciudad, convirtiéndose en uno de los lugares más visitados, especialmente en Navidad, Semana Santa o durante la Feria de Agosto. Sus comienzos no fueron fáciles pero poco a poco y ofreciendo productos de calidad, la familia Aranda logró convertir su cafetería en centro de reuniones de periodistas, escritores y sobretodo gente de a pie que hacían una parada para tomar chocolate y comer churros. Han abierto varios locales, pero el original en calle Herrería del Rey se mantiene como el más concurrido de todos. De hecho siempre habrá que esperar para sentarse porque casi nunca se encuentra mesa libre a la primera.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Los corralones malagueños

Los corralones son un tipo de vivienda tradicional en el que conviven familias muy modestas. Comenzaron a construirse en el S. XV, pero fue en el S. XIX cuando su construcción cobró un auge importante. Son edificios de interés social plurifamiliares que se levantan alrededor de un patio o plazuela central y en donde los vecinos hacen vida común. Han sido las viviendas populares por excelencia de Málaga y símbolo del pueblo llano. Hoy día aún se pueden ver en barriadas populares como La Trinidad o El Perchel. 

Debido a su importancia histórica y al interés de retomar esta tradición de cara al turismo, el Ayuntamiento de Málaga organiza todos los años (en el mes de junio) la Semana Popular de los Corralones (los propietarios los engalanan y se dan distintos premios, muy al estilo de los patios cordobeses) y en diciembre organizan diversos tours por 25 corralones para que los visitantes puedan conocer las tradiciones populares y la historia de los barrios malagueños.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Pisarle las bolas al toro (tradición milanesa)


En la onda de publicar algunas tradiciones o leyendas de las ciudades en las que he estado, hoy traigo un #TBT de cuando fui la primera vez a Milán en 2003. Hay una tradición que dice que si quieres volver a Milán, hay que girar tres veces con los ojos cerrados sobre las bolas del toro que hay en el suelo de la Galería Vittorio Emmanuelle. Como en Torino hay uno igual sobre el que se cumple la misma tradición, no se sabe si en Milán lo hacen por imitación o rivalidad con los turineses, lo cierto es que la cantidad de turistas que lo pisan día tras día es tal que el mosaico está continuamente en restauración. Yo lo hice y la promesa se cumplió porque  volví a Milán tres veces más (bueno, quizás influyó que mi padre y mi hermano vivían en Milán en aquel entonces).