sábado, 25 de agosto de 2012

Experiencia repetida

Ya lo dije el año pasado, en mi travesía por el Mediterráneo conocí personas que habían hecho más de 10 cruceros y me dijeron sin temor a equivocarse que esto de viajar por el mar engancha. Yo no he sido la excepción y por segundo año consecutivo he escogido un crucero para pasar mis vacaciones. Esta vez hice un recorrido por el Mar Adriático tocando la costa oriental italiana y la costa Dálmata donde los nuevos países surgidos de la antigua Yugoslavia, ofrecen un paraíso natural e histórico al visitante. Cambié de compañía, esta vez no lo hice con el Princess (los precios eran más caros y las rutas que estaban a mi alcance no me atraían), sino con Celebrity, navegando en su barco Silhouette, el de más reciente construcción. Como buenos viajeros mi compañero de viajes y yo nos hemos acostumbrados a estar pendientes de las ofertas de viaje y Celebrity ofrecía una promoción muy tentadora, además de una ruta novedosa, por lo que no dudamos en darle el “Sí, quiero”, a nuestra agente de viaje (una amiga que trabaja en la agencia de viajes de El Corte Inglés y que siempre nos ha orientado a la hora de escoger los destinos). El viaje fue menos costoso que el del año pasado y el barco era más lujoso, aunque con algunas limitantes que no me gustaron como el hecho de tener solo dos piscinas o lo que no te cobraron con el pasaje, te lo cobraban dentro del barco y a precio de oro. Menos mal que este año nos la apañamos y decidimos cobijarnos hasta donde nos llegaba la sábana (nada de comprar ni una de las sopotocientas fotos que te toman cada vez que llegas a un puerto, ni comprar el pack de bebidas -nos limitamos a beber agua y zumo de naranja que eran gratis-, reducir a su mínima expresión la ingesta de helados y cafés y si el año pasado nos bebíamos un Coco Loco sentados a la orilla de la piscina cada vez que el barco partía de puerto, esta vez lo hicimos un par de veces solamente y fundamental, no comprar ninguna de las excursiones que eran carísimas y en su lugar conocer gente que compartiera contigo los gastos de taxi para hacer los recorridos y créanme que resultó porque a la hora de sacar cuentas gastamos la mitad de lo que se gastó el año pasado).

Nuevamente Venecia 

 El viaje lo iniciamos en Venecia, lo que me pareció estupendo porque el año pasado quedé prendado de esta ciudad y no me imaginaba que 365 días después volvería a pisarla. Como el barco hacía noche en Venecia no tuve necesidad de viajar un día antes como la vez anterior, sino encontré un vuelo que me llevara temprano a Venecia el día del embarque y así disfrutar toda una tarde y gran parte del día siguiente de la fabulosa ciudad italiana. Esta vez estuve visitando la isla donde está la iglesia de San Giorgio di Magliore (justo enfrente de la plaza San Marcos y es una de las fotos que siempre se hace desde lo alto del Campanario de la catedral) y me saqué la espina de montarme en una góndola para recorrer los canales venecianos. La verdad que todo es muy caro en Venecia, pero como el recorrido en góndola lo hicimos cuatro personas, el viaje salió a 20 euros por cabeza lo cual es un alivio para el bolsillo. No hay palabras que describan lo que disfruté ese momento, sentado en la góndola, navegando por los pequeños canales hasta llegar al Gran Canal, pasar por debajo del puente Rialto y de muchos otros a lo largo del recorrido y sentir la paz que te da el navegar, aunque sea en góndola. El sonido del agua golpeando los muros de las casas, el del los remos golpeando el agua, el rastro dejado en el camino por las otras góndolas y descubrir los secretos de una sociedad que pecó de sus excesos pero que mantuvo su doble moral, te sirve de bocanada fresca para estimular tus sentidos y tu imaginación. La única anécdota negativa es que mi amiga en su éxtasis le dio un manotazo a sus gafas de sol y las lanzó al agua, perdiéndolas al instante porque se hundió en el fondo sin darnos tiempo a rescatarlas. Las gafas eran de marca y le costó hace tres años 100 euros. Su cara cambió desde ese momento y no hubo forma de animarla. El gondolero nos contó que una vez una turista dejó caer un anillo de brillantes valorado en 30 mil euros, esa ha sido la única vez que ha visto como los bomberos se pusieron sus trajes de buzo para rescatarlo, porque el escándalo que armó la señora fue de padre y señor nuestro y menos mal que lo consiguieron porque la señora amenazó con emprender acciones legales contra el gondolero. Venecia es una ciudad fabulosa y creo que nunca me cansaré de visitarla. El recorrido que hicimos fue el siguiente (partiendo como dije antes desde Venecia): Koper (Eslovenia), Rávenna (Italia), Split (Croacia), Bari (Italia), Dubrovni (Croacia), Kotor (Montenegro), La Valetta (Malta), Catania (Italia), Nápoles (Italia), para finalmente terminar en Roma y regresar a casa. 

Primera parada: Koper y Piran en Eslovenia

Normalmente la gente compra un tour para ir a Ljubjana (capital de Eslovenia) que está a poco más de dos horas de camino, como era la primera parada no nos apeteció aventurarnos tanto y en su lugar tomamos un taxi para visitar la vecina Piran, un pequeño pueblo enclaustrado en uno de los salientes de la costa de Istria. La ciudad está rodeada por murallas medievales que están formadas por dos muros paralelos. Entre sus casas adosadas y sus calles estrechas aparecen numerosas obras de arte. La más visible y famosa es la iglesia de San Jorge con su alto campanario construido por G. di Nodari y B. Torra en el siglo XVII. San Jorge es el patrón de Piran y como dato curioso, esta iglesia es de inspiración veneciana y su campanario es una réplica del Campanille de la Plaza San Macos. Entre los monumentos destacan también la Casa Veneciana, la de Tartini, el Palacio de Justicia, el Ayuntamiento, el Museo Marítimo de Sergej Mašera y la Galería de Pirán. En el centro de la plaza principal o de Tartini se erige una estatua del violinista y compositor Guiseppe Tartini, quien es nativo de Piran. Lo más encantador son las vistas de la ciudad y del Adriático que se ven ya sea descendiendo hacia la playa o subiendo a lo más alto de la torre de la muralla. Ambos recorridos los hicimos y quedamos encantados. Nos tomó un poco más de una hora pasear por Piran. De regreso al barco, paramos en Koper para caminar por el centro histórico y, aunque es una ciudad menos espectacular que Piran (su principal interés se centra en sus disputas históricas que la han hecho pertenecer a diferentes países, razas y castas), sus atractivos son el Palacio de los Pretores, construido del siglo XII al XV y la catedral de San Nazario, del siglo XIV. Ambos edificios son de estilo gótico-veneciano y están ubicados en la Plaza de Tito. Dos cosas curiosas: en la calle Kidričeva, que parte de la Plaza de Tito, puede verse una placa conmemorativa escrita en español que recuerda a los combatientes antifascistas eslovenos, croatas, italianos muertos en defensa de la Segunda República Española, llamados por ellos Španski borci (combatientes de España) o simplemente Španci (españoles). Los combatientes que participaron en España fueron aquella vez los combatientes yugoslavos del dictador Tito. En esta ciudad, por ser multinacional, participaron eslovenos, croatas y también italianos. La segunda curiosidad es que paseando por el mercado central vi una sandía (patilla en mi país) alargada, bien grande, como las que solía comer en Venezuela. Para mí fue una curiosidad porque después de tantos años viviendo en España, ya me había acostumbrado a ver las sandías redondas. Tanto nos llamó la atención que mis amigos españoles también quedaron sorprendidos.

Segunda parada: Ravenna…pero la cambiamos por San Marino

Ravenna es una ciudad portuaria al norte de Italia, muy cerca de Venecia. Es famosa por sus mosaicos y no dudo que tengan su encanto, pero nuestro objetivo estaba centrado en tomar un taxi para visitar la pequeña República de San Marino, situada a 1:40 minutos de Ravenna. El taxi cobró una cifra exagerada para llevarnos, pero como fuimos cuatro la carga se hizo menos pesada. No nos decepcionó. San Marino es el quinto Estado más pequeño del planeta con sus 61 Km2, el tercero más pequeño de Europa tras El Vaticano y Mónaco, y la segunda república más antigua de la Historia –fundada en el 301 d.C., mientras que la romana, data del 509 a.C. –pasa por ser también una de los países que menos ha cambiado de extensión en los últimos siglos, superficie que sigue invariable desde 1463, cuando su territorio fue reconocido como independiente por el Papa. Junto con El Vaticano son los únicos Estados rodeados completamente por un mismo país (en ambos casos Italia). Su única montaña es el Monte Titano de 739 metros de altura y está a solo 10 kilómetros del mar Adriático, pero no tiene salida al mar. Además, es la única ciudad-estado republicana que sobrevive en nuestros días, y sus habitantes se enorgullecen de haber sido invadidos solo tres veces en sus diecisiete siglos de historia, y siempre por poco tiempo. La Serenísima República de San Marino redactó asimismo la primera Constitución europea, el 08/10/1600. Por todo ello el país se autodefine con orgullo como “Tierra de la Libertad”, lema que reza un cartel a la entrada de su frontera. Muchos y variopintos son sus rincones dignos de visitar. El casco antiguo medieval de San Marino –Patrimonio de la Humanidad (UNESCO) – es en sí mismo una de sus mayores maravillas: de pequeñas dimensiones y totalmente peatonal, lleno de callejuelas arropadas entre caserones y laberínticas cuestas, luce un aspecto realmente encantador. Se accede a él por la Porta di San Francesco, puerta abierta en 1452 en la tercera cinta de murallas defensivas. En Vía Basilicius tenemos el edificio religioso más antiguo del país: la Iglesia de San Francisco. Fundada en el siglo XIV en estilo gótico, el templo actual es fruto de varias reformas posteriores, lo que explica la intrusión de elementos barrocos en su aspecto. Fue decorada al fresco por A. Alberti da Ferrara en el siglo XV, en un estilo que anunciaba el Renacimiento, frescos hoy expuestos en su Loggia (S. XIV), sede desde 1966 de la Pinacoteca de San Marino. Museo especialmente rico en pintura religiosa. En Piazza Santa Ágata vimos la Iglesia de Capucini (S. XVI), un bronce de San Fracisco de Asís (1928) y muy cerca el Palacio Pergami Belluzi (S. XVII), sede del Museo Nacional. Una cuestecilla conduce a la Plaza de la Libertad, centro neurálgico del país remarcado simbólicamente por la Estatua de la Libertad (1896). Una de las edificaciones de mayor interés es el Palacio Público (S. XIX), sede del Gobierno Central, con su preciosa triple arcada gótica y su campanario. Frente a su portada, la milicia local ejecuta cambios de guardias cada media hora. Los referentes arquitectónicos más característicos del país son sus tres fantásticas fortalezas medievales. La primera o Prima Torre (siglo XI), también luce otros sonoros apelativos como Rocca o Guaita –derivado de fare la guardia, “hacer la guardia”–. Encaramada sobre el peñón a 751 m. de altura, sus admirables defensas despliegan dos círculos concéntricos de muros, bien adaptados al pronunciado terreno, obra del siglo XIII de los hermanos Comacine. La Cesta o “Fratta” (siglo XIII), es la mayor fortaleza del país con sus 756 m. de altura, y uno de sus escenarios más fascinantes, auténtico nido de águilas alzado entre exuberantes bosques, recordando por momentos a los castillos de Luis de Baviera –salvando las obvias diferencias de estilo y época, claro–. Su nombre deriva de cista, “cesta”, mientras que fratta significa “rota”, debido quizás a su aspecto. Fácilmente accesible desde la Rocca a través de una callecita empinada, en su interior destaca el Museo de Armas Antiguas, entre cuyas colecciones resaltan magníficas ballestas, emblema nacional. Por último tenemos la pequeña Montale (siglo XII), fortificación pentagonal, bastante aislada de sus hermanas y lamentablemente no visitable. Tras esto, no nos quedó más que la satisfacción de haber elegido correctamente nuestra visita a San Marino (pasando por alto a Rávenna), sin duda fue una de las mejores paradas de nuestro viaje.

Tercera parada: Split (Croacia) y sus maravillosas 17 cascadas.

En Split hicimos algo similar a nuestra parada anterior. Escogimos ir al Parque Natural Krka, antes que visitar el centro histórico de Split, la única diferencia que esta vez en lugar de tomar un taxi, nos alquilamos un coche y salió aún mucho más barato. Es facilísimo movilizarse por Split, todo está bien señalizado y no nos hizo falta ni siquiera un GPS para guiarnos. La anécdota del día fue que fuimos a una agencia de información turística para preguntar por una empresa de alquiler de coches y la chica nos dijo que allí podíamos hacerlo, lo cual nos pareció fabuloso. Cuál fue nuestra sorpresa que al rato llegó un chico dándonos la llave de su coche (un turismo compacto de 4 puertas con más de 177 mil kilómetros y 10 años de uso, lo que nos hizo pensar que no era un coche de alquiler, sino el coche del chico que lo alquilaba por horas porque nos preguntó cuánto tiempo tardaríamos y en base a eso calculó el precio). Llegamos al Parque Nacional Krka ubicado en la localidad de Skradin, a una hora y poco más de camino. La entrada que te lleva al muelle para tomar el barco al parque es pintoresca. Callejones estrechos, bordeados de lado y lado por edificaciones medievales, usadas como locales comerciales. Tomamos el barco (sale a cada hora y el viaje dura unos 40 minutos, también hay la opción de ir en bicicleta o coche pero preferimos hace la travesía del barco). El Parque Nacional del Krka ofrece un espectáculo natural de verdad excepcional y el curso del río Krka, que se desanuda por más de 70 km excavando en algunos puntos gargantas profundas de casi 200 metros y caídas de agua espectaculares (en total 17), tiene su cumbre con las imponentes cascadas conocidas como Skradinski Buk. El recorrido alrededor del parque dura aproximadamente una hora y al finalizar la caminata puedes darte un refrescante baño en las aguas del río…y eso fue lo que hicimos!!! De regreso a Split, como teníamos algo de tiempo antes de zarpar, decidimos conocer un poco el centro histórico y aunque fue un recorrido a vuelo de pájaro (porque después del refrescante baño quedamos tan relajados que pocas ganas teníamos de seguir caminando), conocimos algunos monumentos y edificaciones de interés como el Palacio Diocleciano (la historia de Split está muy ligada al Imperio Romano, fue fundada en el S. IV y el emperador Diocleciano, natural de Split, hizo construir su palacio en esa zona para habitarlo una vez retirado de la vida política). Tiene una estructura con planta cuadrada, típica de la época romana, que junto con sus murallas, que en origen median 215m de largo por 180m, hacía del monumento un lugar impenetrable. Para acceder al interior podemos optar por varias puertas, aunque normalmente el acceso está en la Puerta Aurea, para continuar por una calle que se denomina Cardo, mientras hacemos este camino observamos la residencia con mármoles italianos, granito rojo, incluso esfinges egipcias. Por ello en 1979 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad este palacio. Otros restos arqueológicos importantes, son el Templo de Júpiter y el Mausoleo de Diocleciano que posteriormente se convirtió en La Catedral de San Diomo, aquí debemos observar el altar ornamentado y el campanario de estilo románico-gótico, mezcla de estilos reservada para aquellos amantes de la arquitectura. Otra de las obras majestuosas que veremos es la del arquitecto Buvina, que realizó una representación de la vida de Jesús en las puertas de la Catedral. También encontramos vestigios de la Edad Media, como en todo el país, uno de ellos es el Ayuntamiento que data del S. XV. Como ya nuestras fuerzas estaban mermadas, decidimos regresar al barco y terminar aquí nuestra aventura en Split.

Cuarta parada: Bari…pero nos fuimos a Alberobello y nos dimos un bañito en la playa 

Nos dijeron que Bari tenía poco que ver (aunque es una ciudad grande), así que decidimos ir a Alberobello, la ciudad más cercana entre las opciones que había y con el aval de haber sido declarada Patrimonio de la humanidad. ¿El motivo? Los famosos trullos. Alberobello en sí es una ciudad pequeña de solo 10 mil habitantes y la historia de estos edificios tan particulares está ligada a un edicto establecido en la edad media que exigía un tributo por cada nuevo asentamiento. Los condes exigieron que se edificaran las casas a la piedra seca, sin utilizar mortero. Debiendo por lo tanto utilizar sólo piedras, los campesinos encontraron en la forma redonda con techo de cúpula “autoportante”, compuesto por círculos de piedra superpuestos, la configuración más simple y sólida. Los techos de abovedados de los trullos son embellecidos con pináculos decorativos, cuya forma está inspirada en elementos simbólicos, místicos y religiosos. Estos eran realizados con la maestría lograda para la construcción del trullo y gracias a ellos se identificaba al artesano. Basándose en la calidad de la factura del pináculo se podía entonces identificar no sólo la habilidad artesanal del constructor sino incluso el valor de la construcción. Un mayor gasto en la construcción del trullo permitía individualizar, por lo tanto, las familias más pudientes de aquellas más pobres. Por lo que se refiere a los símbolos pintados sobre los techos de los trullos a menudo asumían un significado religioso; a veces podían representar los signos del zodíaco. Pináculos y símbolos pintados forman juntos una especie de identificativo ciudadano. Una de las zonas que caminamos se llama “Rione Monti” y consta de pequeñas y estrechas callejuelas con pendencia elevada atravesadas por otras calles más amplias en las laderas. Es una zona muy pintoresca que culmina en la iglesia de San Antonio construida en forma de trullo en el S.XX. La Plaza principal de Alberobello se llama Piazza del Popolo, es un lugar abierto y espacioso muy peculiar, excelente para disfrutar un poco la “vida autentica” del pueblo; al lado de la Plaza se encuentra la Iglesia de Santa Lucia, que ofrece un hermoso punto panorámico desde donde se observa toda la ciudad. La anécdota en Alberobello la vivimos cuando fuimos a tomarnos algo refrescante en una pequeña cafetería y al preguntar por el baño, la dueña nos dice “si es para hacer pipí si, si es para lo otro no tenemos”. Claro, la cafetería era el jardín de su casa y el baño estaba dentro de su casa, al entrar vimos que se trataba de un pequeño cuarto con un váter mínimo que apenas permitía el ingreso de una persona. De regreso a Bari, nos detuvimos en una playa de la zona. Era una cala pedregosa con piedras de grandes dimensiones que te impedían caminar tranquilamente dentro del agua por el miedo a darte un golpe, la elección del taxista no estuvo acertada pero sirvió al menos para refrescarnos. Una vez en Bari, entramos al casco antiguo y dimos unas vueltas por sus calles medievales, visitando la Catedral de San Sabino, la Basílica de San Nicola, el Castillo Svevo (aunque no entramos porque nos pareció muy cara la entrada, así que solo tomamos fotos por fuera) y vimos lo que queda de la muralla que rodeaba a la ciudad. En los alrededores de la Plaza Mercantil se encuentra una zona de restaurantes donde nos sentamos a degustar de un risotto. Luego al barco porque ya el calor era insoportable.

Quinta parada: Dubrovni, el encanto de Croacia

Dubrovni me impresionó gratamente. Su ciudad amurallada y la vista de la bahía desde lo alto de la montaña, son dos de las experiencias más gratificante de este viaje. Como el barco atracó en el puerto nuevo, tomamos un taxi que nos llevó a la puerta Pile, punto de partida del casco viejo de la ciudad. La palabra Dubrovni significa Robledal, nombre dado a la ciudad por la cantidad de robles que existieron en la zona. Dubrovnik está rodeada por una gran muralla que alberga 16 torres ofreciendo una visión única del lugar. Las murallas datan del Siglo X, aunque fueron restauradas en el siglo XVII. En total suman 1.940 metros, con un grosor de 6m hacia tierra y 3 hacia el mar. Su altura es de 25 m. El recorrido lo hicimos en hora y media y las vistas son espectaculares. Antes subimos al funicular para ver la alfombra de techos rojos que conforman las casas que desde arriba se pueden divisar. Me llamó la atención el color nuevo de los techos y esto se debe a que al terminar la guerra de los Balcanes, los pobladores se pusieron de acuerdo para reformar sus casas y la ciudad en general para hacer volver la belleza y el resplandor de antaño. Tras observar la panorámica de la ciudad volvimos a la Puerta de Pile, construida entre los siglos XIV y XV, es abierta en un bastión semicircular, por la que se accede a una amplia rúa de piedra, la Placa, que nos llevó á a la zona más aristocrática, lugar en el que gobernaba la República Ragusea, la élite más aristocrática que dominó la ciudad desde 1358 hasta la entrada de Napoleón, palacios simétricos de estilo barroco que nos llevan a la Plaza Luza, al Palacio Sponza (notable por su columnata de su atrio y preciosas tallas de piedra) y a su lado se encuentra la iglesia de San Blas o Sveti Vlaho, construida entre 1706 y 1715, diseñada por el arquitecto Gropelli quien tomo como modelo la iglesia de San Mauricio de Venecia. Otro de los monumentos importantes de Dubrovnik es el Palacio de los Rectores que fue la sede del gobierno y del rector en los tiempos en que Dubrovnik fue una república independiente y la espectacular Catedral de Velika Gospa, que fue construida en 1192. Los terremotos en 1671 y 1713 la destruyeron totalmente pero fue reconstruida por un arquitecto italiano. En el interior pueden admirarse una asunción del Vergine di Tiziano (1552) y un relicario en oro y plata de San Biagio. Luego de un recorrido algo agotador, más que todo por el asfixiante sol veraniego, nos tocó degustar la gastronomía croata y tuvimos la suerte de toparnos con un restaurante a pie de playa donde comimos una exquisita mariscada y luego el chapuzón respectivo. Excelente tarde en Dubrovni, una de las mejores del crucero.

Sexta parada: Kotor-Montenegro, el gran descubrimiento

Si el año pasado quedé sorprendido con Estambul, este año fue Kotor la que me dejó boquiabierto. Ubicado en una de las más bellas bahías de Montenegro, el pequeño pueblo fortificado de Kotor está inscrito en la lista de patrimonios mundiales de la UNESCO. Una joya muy bien conservada y que sigue todavía un plan típico de urbanización medieval, con sus murallas y sus callejuelas estrechas. Las murallas de Kotor están al fondo del fiordo más extenso del sur de Europa. Mide unos 30 kilómetros de longitud. Las murallas miden 4,5 kilómetros de largo y rodean al pueblo. Hay un recorrido al estilo “muralla China” que te permite llegar a un mirador magnifico. Nosotros iniciamos el viaje, pero como el punto más alto estaba a unos 300 metros de altura y hacía un sol de justicia, decidimos llegar solo hasta la ermita (la mitad del camino), para luego regresarnos por donde subimos y dedicarle más tiempo a la ciudad. Así que entramos a la ciudad amurallada por su puerta sur, de estilo medieval, y caminamos por sus maravillosas calles estrechas cuyos edificios tienen particularidades arquitectónicas que le confieren una gran belleza. Kotor, entre la montaña y el agua del fiordo más septentrional de Europa, está formado por un conglomerado de callejuelas, de escalinatas, de iglesias y de pequeñísimas plazas acondicionadas con terrazas para que los turistas se alimentaran con comida típica italiana (pasta, claro). Y es que todo Kotor es muy italiano, tanto arquitectónica como culturalmente hablando. La extensión del centro histórico no es muy grande, pero si acumula grandes riquezas regadas por su pedregoso pavimento, tales como la Catedral de San Trifón, que fue la primera en construirse en Dalmacia o las Iglesias de San Lucas y San Nicolás. Kotor exhibe con orgullo en balcones y muros su precioso estandarte, recordando al personal que por fin son una República Independiente. Como el recorrido lo hicimos en poco tiempo, le pedimos a un taxista que nos llevara a Budva, una pequeña ciudad costera a unos 12 kilómetros. El taxista, no solo nos llevó a nuestro destino, sino que nos dio un recorrido por la montaña para tomar fotos de las preciosas vistas. Budva descansa sobre una península que en realidad es una isla unida a tierra firme por un banco de arena. Este poblado cuenta con un patrimonio histórico-artístico incalculable. La vieja ciudad consta de pequeñas plazas y de callejones estrechos. No lejos del corazón de la ciudad descubrimos las necrópolis griegas y romanas que encierran joyas de oro y plata, limos vidrios y de cerámicas. Visitamos la Iglesia Saint-Ivan (siglo VII), el Monasterio Benedictino Santa María de Punta y la Iglesia de la Trinidad Santa. Una vez finalizado el recorrido, el taxista nos llevó a Jaz, una zona playera excepcional donde tomamos el merecido baño y luego de vuelta al barco. Sin duda, una de las mejores paradas del crucero.

Séptima parada: La Valeta-Malta fortaleza medieval aún en pie

Lo primero que hicimos al bajar fue tomar un taxi hacia Mdina, la antigua capital de Malta. Mdina es una pequeña ciudad fortificada y amurallada por los cuatro costados, fundada por los fenicios, que actualmente cuenta con apenas 300 habitantes en su interior. Se entra recorriendo un puente de piedra hasta el portal principal, el cual está custodiado por dos leones que sostienen los escudos del país. Al entrar a la ciudadela amurallada el silencio te envuelve, no se escucha nada, ni el eco de nuestros pasos, es como una ciudad fantasma, de allí que es conocida como la Ciudad del Silencio o la Ciudad Silenciosa. En la pequeña ciudad de Mdina se encuentran algunos de los palacios y casas señoriales de la aristocracia de Malta, y muchas de sus edificaciones datan del año 700 AC. Luego de hacer un pequeño recorrido que no nos llevó más de 40 minutos, dimos un recorrido por la línea costera hasta llegar a la entrada del centro histórico de la capital. La Valeta es la capital de Malta y fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1980. La ciudad recibió su nombre del Gran Maestre francés de la Orden de Malta Jean Parisot de La Valette, quién puso con sus propias manos la primera piedra de La Valetta en 1566 donde hoy se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria. La Valeta fue construida por los Caballeros de la Orden de Malta debido a la importancia estratégica de su situación entre dos puertos naturales sobre el Monte Sceberras. En lo que al tamaño se refiere, La Valeta tiene unas dimensiones diminutas. Mide menos de un kilómetro cuadrado y se puede ir de un extremo a otro a pie en menos de 30 minutos. En tan poco espacio se amontonan callejones que conducen a señoriales plazas y se levantan palacios barrocos juntos a bares y tiendas. El atractivo principal es la espectacular catedral de San Juan. Fue construida por los caballeros de la Orden de Malta entre 1573 y 1578 y su fachada es de aspecto sobrio y austero. Como era domingo la mayoría de las iglesias estaban cerradas a los turistas por las homilías, así que no pudimos entrar en ninguna. Desde la Catedral de San Juan, las calles aledañas flanqueadas por vetustos palacios discurren en pronunciadas cuestas hasta los dos puertos. A pesar de que el tiempo, el abandono y el devastador bombardeo de la II Guerra Mundial han dejado su huella en esta minúscula capital, sus calles empedradas evocan la época de los caballeros. Terminamos el recorrido en el Freedom Monument, delante de la esplendida Igledia de St Lawrence. Este monumento (que es una campana gigante que suena todos los días a las 12 en punto) rinde homenaje a las víctimas de la II Guerra Mundial, durante el asedio italiano. Como el sol estaba ya derritiendo nuestras pieles, decidimos volver al puerto y refugiarnos en el barco, el cual siempre aplacó con su piscina y sus tumbonas en la cubierta, el inmenso calor que pasábamos en cada excursión.

Octava Parada: Catania, cuna de mi familia paterna

La idea original era ir a Taormina y si quedaba tiempo caminar por los alrededores del centro histórico de Catania, pero como enfermé del estómago no me atreví a viajar casi dos horas hasta Taormina para evitar cualquier “accidente”, así que me quedé en el barco hasta el mediodía y luego mi amigo y yo bajamos a dar unas vueltas por Catania. La idea no me entusiasmaba mucho porque había leído que Catania era tan sucia y fea como Nápoles o Bari (la primera ciudad la había visitado el año anterior y pude comprobar que era cierto y la segunda fue mi cuarta parada en este crucero y la verdad que no me impresionó mucho y si, se me pareció un poco a Nápoles). Aún así no quise quedarme todo el día en el barco y perderme la oportunidad de conocer un sitio nuevo…y menos mal que no lo hice porque, aunque la verdad vi una ciudad un tanto caótica en el tráfico (no vi ni un solo semáforo entre el puerto y el centro histórico y eso que hay una caminata de unos 15 minutos aproximadamente y bueno, para ser sincero, Italia toda tiene un reprobado en materia de tránsito porque en todas las ciudades donde he estado, si no corres el coche no te frena y no cruzas de un lado a otro), a pesar de eso, quedé gratamente sorprendido porque encontré los monumentos mejor cuidados que en Nápoles y Bari y la ciudad no me pareció tan sucia. Un dato que desconocía es que Catania fue declarada en 2002 por la UNESCO como patrimonio histórico de la humanidad y muchos de sus monumentos están siendo restaurados para llevarlos a su antiguo resplandor. Bajo la atenta mirada del Etna (desde la distancia siempre vimos una humareda salir de su cráter, indicio inequívoco de que está en constante actividad), la ciudad de Catania se renueva constantemente. Ha sido arrasada más de 7 veces por las erupciones del Etna y demolida por numerosos terremotos a lo largo de la historia que han obligado a sus habitantes a reconstruirla prácticamente desde cero. Hermosa es la Plaza de la Catedral donde se ubica el Comune y La catedral de Catania, el Duomo, en torno a la Fuente del Elefante de Vacarini, símbolo por excelencia de la ciudad; la Iglesia de Santa Ágata, el mercado de la Pescheria, y el mercado de la Fiera (como típicos mercados era insoportable caminar entre tantos tarantines y personas), el teatro y el anfiteatro romano (vestigios gloriosos del Imperio Romano), el odeón, la Via Crociferi con su hilera eterna de iglesias, los Jardines Bellini, el Teatro Massimo Vincenzo Bellini que debe su nombre al ilustre compositor local, la Via Etnea con sus comercios y heladerías y el convento de de los Benedictinos (sede de la Universidad di Lettere de Catania), sin olvidar el castillo Ursino. La verdad que había mucho que ver y admirar y como salimos tarde del barco y a la peor hora, cuando el sol estaba en su mayor apogeo, decidimos regresar, no sin antes probar uno de los típico dulces sicilianos: el cannoli (una masa enrollada en forma de tubo y dentro posee los ingredientes mezclados con queso ricota)….ummm…excelente!!!!! No en vano aumenté tres kilos en este viaje.

Novena Parada: Nápoles-Capri, la isla del desencanto

Como el año pasado cuando tocamos Nápoles fuimos a visitar las ruinas de Pompeya, este año decidimos ir a Capri. Teníamos muchas expectativas porque aquí en España hay un anuncio de Dolce & Gabanna grabado en Capri y se ve totalmente un lugar paradisíaco. Y la verdad que lo es, lástima que los encargados de tratar con los turistas den tan mala imagen y tengan como único propósito sacarle la mayor cantidad de dinero a la gente de forma descarada, que hace que pierda parte de ese encanto. Una crítica a Italia y es posible que escupa hacia arriba porque yo tengo la nacionalidad italiana y mi familia paterna toda es italiana, pero todo lo bello que puede ser Italia, aún con sus ciudades descuidadas y sucias, pierde un poco con la idiosincrasia del italiano. El italiano es ruidoso, caótico, claramente pesetero y profesan un falso orgullo por su país que se evidencia en que mientras más dinero le sacan a la gente, mejor negocio han hecho. No me gustaría generalizar, pero ejemplos he visto muchos en todos los viajes que he realizado a la tierra de mi padre y cada día me siento mejor con la decisión de haber venido a España a vivir y no a Italia. Críticas apartes, Capri es una bella isla, solo que nuestra experiencia allí no fue tan buena. Fuimos a la famosa Gruta Azul y menudo chasco, no porque fuera fea sino porque para llegar allí nos hicieron pagar primero una barca que nos llevara a la roca de la gruta y luego allí tuvimos que pagar el mismo precio por entrar. Sumado a esto tuvimos que hacer una cola de barcas (así como si estuviéramos haciendo la cola del cine) para entrar, mientras esperábamos nuestro turno, el barquero iba de un lado a otro (con lo que muchas veces marea los vaivenes de las olas), a pleno sol en alta mar, había una sombra que daba una de las grandes rocas y allí estaban esperando algunas de las barcas, pero nuestro barquero no se resignaba a quedarse quieto. A todas estas, cuando llegaba una embarcación privada, las pequeñas barcas de remos dejaban de prestar servicio a las barcas donde iban los turistas para hacerles pasar antes que a nosotros. Allí nos tiramos casi una hora esperando. Cuando finalmente llegó nuestro turno, lo primero que nos dice el remero de la barca que nos tocó que además del precio de la entrada, debíamos darle una propina y esa fue la palabra que repitió a lo largo del camino. Al pagar la entrada, nos metimos por un hueco mínimo donde todos tuvimos que prácticamente acostarnos en la barca para poder pasar y al estar dentro oh, decepción!!!. La famosa gruta azul, donde supuestamente se bañaban los grandes emperadores del Imperio Romano, es una pequeña piscina natural que debe su nombre al color azul que se ve debido al rayo de sol que entra por el minúsculo hueco por donde entramos. Dentro no se veía nada y como habían varias barcas a la vez, unos remeros cantaban, otros hablaban entre sí en voz alta, otros intentaban explicarles a sus turistas la importancia del lugar, en fin, ruido por todas partes, lo que te daba la sensación de haber entrado al túnel del terror en lugar de la gruta azul y la estancia dentro duró lo que tardó la barca en dar dos vueltas (creo que fue menos de 8 minutos) y para fuera otra vez. Total gastado 50 euros por persona sin incluir 5 euros que le dimos de propina para vivir una “aterradora” experiencia. Luego subimos a Capri en el funicular, hasta allí todo bien. Vimos algunas vistas y luego hicimos un alto para comer. Nos metimos en un restaurante que tenía un mirador, pedimos dos pizzas para compartir entre 6 personas y bebidas. Total gastado 101 euros ¡!!!! Por solo dos pizzas, 4 cervezas (porque uno de mis amigos repitió), una Coca-Cola y dos Nestea limón. No lo podíamos creer. Ya desanimados, cansados y decepcionados, decidimos dar un último paseo por un camino empedrado en bajada, al llegar a una bifurcación estuvimos a punto de regresarnos pero como leímos en un cartel Piccola Marina, pensamos que tal vez era un mirador con alguna vista interesante. Al final del camino había un parque que para entrar debíamos abonar 1 euro, como no era mucho decidimos entrar y oh sorpresa!!! Las vistas que tanto deseábamos ver estaban allí frente a nosotros. Creo que esto salvó nuestra visita a Capri y nos hizo pensar que tal vez si vamos en otra temporada podremos tener más suerte y disfrutarla más. Al bajar la cola del funicular era de tal magnitud que decidimos tomar un taxi o un bus, lo primero que pasara. Pasó el bus y afortunadamente el mismo ticket de regreso que habíamos comprado en el funicular servía para el bus. Lo sorprendente del regreso es que había un solo camino muy angosto de dos vías por donde subían y bajaban todos los vehículos, fue interesante ver las maniobras de todos los conductores para pasar cuando coincidían un coche subiendo y otro bajando…así es Italia caótica hasta en lo más elemental. La última parada fue en Civitavechia-Roma, pero nuestro viaje ya había terminado. Tomamos un shuttle para el aeropuerto después de comer un buen desayuno en el barco y a casita. Y ahora estoy pensando en mi próximo viaje. Quiero algo exótico, tal vez India, Tailandia, China o Vietnam…o tal vez siga enganchado a los cruceros y el próximo año me vaya a ver los fiordos noruegos o las capitales bálticas o quizás las islas griegas….quien sabe, tengo hasta mayo para decidirlo…

sábado, 27 de agosto de 2011

The Love Boat


¿Se acuerdan de la serie El Bote del Amor? En España se llamó Vacaciones en el Mar. Pues mi primer crucero lo hice con la misma compañía de la conocida serie, solo que con un barco nuevo construido en el 2008 y mejor acondicionado (8 piscinas, 6 jacuzzis, 9 restaurantes, un amplio teatro con capacidad para mil personas, 4 bares de copas, dos discotecas, tiendas libres de impuesto o como se dice duty free, galería de arte, una gigantesca pantalla de cine en una de las cubiertas, gimnasio, spa, charlas de salud, demostraciones de baile, cocina, pintura, un casino, en fin todo un centro comercial y hotel de 5 estrellas flotando en el mar). No tenía ni idea que eso de viajar en un crucero fuera tan chic y, al mismo tiempo, muy divertido. No paré en los 12 días que estuve encerrado en esa barcaza de metal de más de 8 toneladas de peso. Al verlo, te parece increíble que semejante barco pueda mantenerse flotando en el agua y, lo mejor de todo, no sientes para nada el movimiento ondulante que la mayoría de las veces sientes cuando estás navegando (la biodramina la llevé solo de paseo). Estoy tan contento de haberlo hecho que no dudo en repetir la experiencia en un futuro cercano (¿Capitales Bálticas o el Caribe? Humm, un gran dilema). Con razón dicen que uno se engancha al hacer el primero, “cuando hagas uno, harás muchos” me decían las personas que ya han vivido esta experiencia. En el barco conocí a una pareja -americano (él)-venezolana (ella)- que estaban haciendo su décimo crucero y por doquier veía gente con una tarjetita gris plomo (la mía era azul). Cuando averigüé el por qué, resulta que eran clientes platinum de la empresa, es decir, clientes que han hecho más de 10 cruceros con la Princess. Por cierto, ese es el nombre de la compañía por si no se acordaban de la serie y su barco más nuevo, el Ruby Princess, fue donde estuve montado doce días. Es una empresa administrada por americanos. No sé por qué le tiran tanto al imperio porque cuando ves una organización tan ejemplar (éramos 3 mil pasajeros y 1.200 tripulantes y no tuve que esperar ni una sola vez para sentarme a comer o salir del barco en las excursiones o pedir mis coctelitos cuando estaba plácidamente tomando el sol en cubierta, ni siquiera para desembarcar el último día cuando todo el mundo debe abandonar el barco), te dices “con razón son los putos amos” y todo era sonrisa y amabilidad. Ya quisiera ver yo una organización tan buena en algunos sitios que no nombraré para no herir susceptibilidades ni entrar en polémicas con nadie. Esta crónica solo tiene la intención de compartir mi experiencia en el mar, por cierto, una de las mejores vacaciones que he tenido (Egipto y Budapest-Praga están ahí-ahí con este crucero). Hice el Gran Mediterráneo (al principio cuando tomé la decisión de hacerlo, no estaba muy conforme porque típico te dices pero si Italia y Grecia las tengo al lado y puedo ir cualquier fin de semana, pero era el más económico y el que mejor se adaptaba a mi bolsillo porque con esto de la recesión estamos pasándolas canutas, la única diferencia que yo, afortunadamente o no como quieran tomarlo, no tengo perrito que me ladre…bueno si tengo a mi Brody pero lo dejo en su hotel de perros y santo remedio  y puedo “darme el lujo” de echarme todo el dinero encima, una vez que haya descontado los gastos fijos que tengo que no son muchos. Ojo no quiero causar envidias a nadie porque a mí me gustaría tener cosas que otros tienen, pero he aprendido que cada quien hace su camino y debe ser feliz transitando por él). Bueno como decía, hice el Gran Mediterráneo y tocamos 10 puertos. Empezamos por Venecia (como era el puerto de partida me fui un día antes para disfrutar de esa magnífica ciudad), y luego en el siguiente orden atracamos los siguientes 12 días: Atenas, Kusadasi, Estambul, Mykonos, Nápoles, Civitavechia (Roma), Livorno, Mónaco y terminamos en Barcelona. Y mientras navegábamos de un puerto a otro, piscinita, teatro, discotecas, coctelitos, ver amaneceres o atardeceres desde la cubierta o en el balcón de mi camarote, en fin fueron 12 días de diversión, relax, descubrimientos, de sentirme el rey del mundo como decía Leonardo Di Crapio en el Titanic, y de poder decir que realmente estuve de vacaciones. Por cierto, cumplí años durante mi viaje (46 años no tengo problema en decirlo porque todos los de mi generación del colegio, la universidad y la iglesia estarán más o menos por esa edad) . Además de ponerme unos globitos en la puerta de mi camarote (lo que sí me pareció una gringada cursi pero se agradece el gesto), me obsequiaron una torta (o tarta como se dice en España) en el restaurante donde fui a cenar esa noche (pequeña la verdad, pero de chocolate como a mí me gusta) y los camareros se reunieron a mi alrededor a cantarme el cumpleaños en varios idiomas (había una mexicana, un filipino y una serbia), me dio vergüenza al principio porque soy un poco tímido para estas cosas, pero después me sentí importante porque pasajeros que no conocía se acercaron a felicitarme al ver que me cantaron el cumpleaños. Una tontería que quise agregar a la crónica, pero que formó parte de esta extraordinaria experiencia. Solo quiero dar un consejo: Si se plantean ir en un crucero, procuren no hacerlo en agosto. Es temporada alta y, aparte del gentío que te encuentras en cada sitio que visitas y las colas que te ves obligado hacer si no eres previsivo y sacas tus entradas con antelación por internet a los monumentos que te la piden, aún cuando pueda costarte un poco más (por fortuna yo si lo fui), el calor se hace insoportable y muy pero que muy agobiante y llega un momento en que lo único que deseas es regresarte al barco y no seguir viendo nada más. Afortunadamente, el paraíso siempre me esperaba atracado en cada uno de los puertos donde desembarqué.

Venecia: El sueño hecho realidad.
Hay tres ciudades que desde siempre he soñado visitar. Venecia era una de ellas (las otras dos no las digo para que se me cumpla el sueño). Y no me decepcionó, cumplí un sueño y como un niño me sentí emocionado por cada rincón que transité. Venecia es magia, esplendor, admiración. Sus casas construidas entre canales la hacen un sitio único en el mundo. No hay coches transitando por ninguna de las calles aledañas al gran canal, solo vaporettos el medio de transporte acuático que se inventaron los venecianos para poder ir de un sitio a otro (por cierto, son carísimos un viaje de ida te sale 6,50 €). Venecia presume (y tiene con qué) de ser una gran ciudad y por si no fuera suficiente el encanto de sus canales, sus casas construidas sobre las aguas y los gondoleros (carísimos también un paseo en góndola cuesta 80 € solo cuarenta minutos, si van varios pueden repartirse el golpe, sino el golpe se lo lleva un solo bolsillo). También tiene la plaza San Marcos (centro neurálgico de Venecia), con su basílica y su campanile desde donde se puede obtener una panorámica hermosa de la ciudad en lo alto de la torre. Posee más de 3 mil puentes, el más conocido el Rialto, uno de los pocos que cruzan el Gran Canal de una orilla a otra. Solo estuve día y medio y me tuve que hacer un itinerario para conocer lo principal. La Basílica de Santa María, la Iglesia de San Giacomo y el Palacio Ducal fueron los pocos sitios que vi de pasada (ni siquiera entré a verlos, solo entré en la basílica de San Marcos y me llevé una pequeña decepción por lo poco que había dentro, acostumbrado a que en Italia las iglesias en su mayoría son un museo en sí mismas, la de la plaza San Marcos mostró poco). Quise ir a la isla de Murano en donde fabrican el famoso cristal, pero resulta que hay que ir tempranito porque ya a las 4 y media está todo cerrado en la isla y no hay vaporettos que viajen, así que me quedó pendiente. No hice mucho más, por lo que lo tengo como excusa para volver. Dos cosas: Venecia es carísima así que lleven dinero para gastar (un almuerzo de dos personas me salió en 91 euros, el lugar la verdad era un poco pijo o sifrino como decimos en mi tierra, pero un gustazo hay que dárselo de vez en cuando) Y si van en un crucero como yo, no se pierdan por nada del mundo la salida de Venecia desde la cubierta del barco, ha sido uno de los paisajes más hermosos que he visto en mi vida, segura fuente de inspiración para pintores y poetas.

Atenas: La gran decepción.
Siempre tuve curiosidad por conocer Atenas. En las clases de Historia Universal del bachillerato estudiamos con el libraco negro de Yépez Castillo y él mismo fue mi profesor en la Universidad dándome la asignatura Historia de la Cultura. Hablaba maravillas de Grecia y su cultura y no tenía palabras para expresar lo hermosa que era Atenas. Lástima que ya falleció porque me hubiera gustado decirle que la historia de Grecia sigue siendo hermosa pero Atenas no. Un país que presume de ser el origen de la civilización, con sus grandes pensadores y filósofos, pioneros en las artes democráticas debería conservar mejor su historia. Atenas es una ciudad común, un poco sucia y lo único importante que tiene es su Acrópolis y su Ágora, los otros restos históricos apenas están conservados y la sensación que te dan es que has ido a ver piedras rotas esparcidas por un terreno. Si bien es cierto tuvimos unas pocas horas para hacer turismo y que la Acrópolis era un desorden de personas subiendo y bajando por sus laderas, por lo que tampoco disfruté mucho de la visita a la ciudad alta, también lo es que cuando llegué a la cumbre, donde está el Partenón, el Templo de Atenea Partenos, el Erectión y el Templo de Dionisio (por cierto los andamios que sostienen al Partenón te impiden verlo en todo su esplendor), me dije “¿esto es todo?”. Llámenme ignorante pero ni siquiera el saber que Pericles, Fidias, Aristófanes, Sófocles y Esquilo entre muchos destacados pensadores, políticos, escritores y filósofos tuvieron en la Acrópolis su centro de inspiración, me sedujo. La Acrópolis pasó por mí o yo pasé por ella sin dejarnos huella el uno al otro. Disfruté más la Musaka y la ensalada griega que me comí en la PlaKa (el barrio turístico de la ciudad, con sus tienditas de suvenires y sus cafés al aire libre) y el extraño cambio de guardia que se hace a las 11:30 am en la Plaza Syntagma donde está el Parlamento Griego. Me gustaría que alguien me explicara su significado. Por internet encontré esto “El cambio de guardia que realizan los evzones es como una especie de baile en el que participan cinco soldados: dos que salen, dos que entran y uno que los dirige. Cuando termina el cambio, otros soldados (sin las vestimentas tradicionales y sin esos andares tan llamativos que caracterizan a los otros) se encargan de arreglarles la ropa, el gorro y secarles el sudor con un paño a los evzones”. Si los soldados tenían que huir haciendo ese baile, pues no me extrañan las múltiples derrotas bélicas que ha sufrido el pueblo griego a lo largo de su historia. Si quieren ir a Grecia, un día en Atenas es suficiente, el resto dedíquenlo a ir a las islas griegas, solo visité Mykonos y me pareció espectacular.



Kusadasi: Increíble historia bíblica.
En Kusadasi, parte europea de Turquía (creo que es uno de los pocos países del globo terráqueo, si no el único, que es Europeo y Asiático a la vez), nos detuvimos unas pocas horas para visitar la casa donde se presume vivió la Virgen María sus últimos años de vida y los restos de la ciudad de Éfeso, la misma donde el apóstol Pablo predicó el Evangelio, una vez que se convirtió al cristianismo y escribió su famosa epístola a los efesios que hoy día forma parte del Nuevo Testamento. Para la gente religiosa significa mucho visitar estos lugares porque puede sentir la historia bíblica bajo sus pies. Aunque, como siempre, la religión (y no digo cual pero creo que todo el mundo puede imaginárselo) se aprovecha para sacar unos cuantos dólares o euros de más, comercializando con misas, agua bendita, estampitas, etc., etc., etc. Lo cual hace que se pierda un poco el encanto. La casa de la Virgen María era muy pequeña y la única constancia que te indica que fue la última morada de la virgen fue una visión que tuvo una monja y que el Vaticano certificó como cierta. Del resto, hay pocas aportaciones científicas para creer que eso fue así. Las escrituras dicen que Jesucristo le encargó al apóstol Juan el Amado el cuidar a su madre y éste la sacó de Jerusalén después de la crucifixión, llevándola a Éfeso. Se supo esto a través de un censo que se hizo en la época y que determinó que María se encontraba viviendo allí, pero nada más, no hay constancia del sitio exacto donde vivió salvo la visión que la iglesia católica da por verdadera. De todas formas, en la casa solo te permiten entrar y recorrer un pequeño pasillo. Fue algo así como visto y no visto. Al final puedes encender una velita y orar por los tuyos. También hay un mural donde la gente escribe sobre un papel un deseo y lo pega, esperando en su fe que se cumpla. Yo hice las dos cosas por si acaso, aunque no comulgo la misma religión de los que comercializan el lugar, si me mueve la fe y espero en ella las bendiciones de los cielos. Luego de allí nos trasladamos a las ruinas de Éfeso. No voy a contar la historia de la ciudad porque sería muy largo, sólo decirles que fue la cuna del Templo de Artemisa, una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo y está muy bien conservada (la ciudad no el templo que como todos saben ya no existe). Es una mezcla de cultura griega, jónica y romana (los pueblos que la conquistaron y poblaron). Lo que me llamó más la atención fue la fachada de la biblioteca de Celso, una de las más grandes de la antigüedad. Es espectacular, sostenida por cuatro columnas dobles, entre las que hay cuatro nichos albergando las imágenes de las “Cuatro Virtudes de Celso” (la sabiduría, el valor, el conocimiento y la reflexión) y flanqueada por dos grandes estatuas que dan paso a nueve escalones de mármol, la fachada de la Biblioteca no era sino un adelanto de lo que se podía ver en su interior: una gran sala de lectura situada en su planta baja cuyas grandes ventanas orientadas hacia el este favorecían el paso de la luz a primeras horas de la mañana. Solo se conserva la fachada y yo diría que casi en perfecto estado. La verdad que valió la pena hacer el recorrido para llegar a verla.

Estambul: El gran descubrimiento.
En los últimos dos años he tenido la oportunidad de viajar a países musulmanes (Egipto y Jordania) y en ambas ocasiones fui con cierto recelo por lo que significa moverse en países con una mentalidad basada en la radicalidad religiosa. Afortunadamente, ambos países están tan occidentalizados que no sientes ese radicalismo. Con Turquía me pasó lo mismo y gratamente descubrí una Estambul que me maravilló. La mayoría de las excursiones las hicimos por cuenta propia (solo la de Éfeso contratamos un tour, más que todo por el poco tiempo que tendríamos en tierra). Así que nos informamos bien sobre cómo moverse en Turquía y a lanzarse a la aventura. Es facilísimo, desde el puerto hay un tren que te lleva al centro neurálgico de Estambul: La Mezquita Azul, la Basílica de Santa Sofía, el Palacio de Topkapi y las famosas cisternas romanas. Esta zona es una mezcla de culturas árabe y romana que han dejado sus huellas en las imponentes edificaciones. No voy a explicarlas porque eso se puede buscar por internet, solo mostraré las fotos (algunas) y expresar mis deseos de volver a este hermoso país para caminar por el puente Gálata y hacer un paseo en barco por el Bósforo, ver sus atardeceres y perderme por la Capadocia. Me han dicho que esta zona se caracteriza por tener una formación geológica única en el mundo, y por su patrimonio histórico y cultural. En el año 1985, fue incluida por la Unesco en la lista del Patrimonio de la Humanidad con una zona protegida de 9.576 hectáreas. Lo que significa que una parada de crucero de unas pocas horas no te da ni para ver y disfrutar la cuarta parte de lo que significa ir a Turquía. Mención aparte debo hacer del Gran Bazar, el gran mercado turco. Si el mercado Khan El Khalili de El Cairo me pareció increíble, este me dejó boquiabierto. Es mucho más grande, mejor organizado y tienen de todo lo que tú puedas imaginarte. Te pierdes por sus extensos e inacabables pasillos. Lástima que solo estuvimos poco tiempo porque le había cogido el gusto a regatear los precios y así un amigo y yo conseguimos dos lámparas de estilo turco y un anillo de plata a buen precio (bueno eso creo y espero). También quiero destacar las famosas delicias turcas, un dulce artesanal hecho de diferentes ingredientes, los mejores los de miel y pistacho, toda una delicia al paladar. Turquía, específicamente Estambul, fue para mí el gran descubrimiento de este viaje y eso que no pude ir ni a la Mezquita Nueva que vi desde el tren, ni al Bazar de las Especias, pero de seguro volveré en un futuro que espero sea cercano.

Mykonos: Paraíso de fachadas blancas.
Como dije párrafos arriba, si se quiere ir a Grecia un día basta para Atenas pero las islas son tema aparte. Yo solo conocí una y me quedaron ganas de conocerlas todas. El barco no atraca en puerto sino lejos del muelle, por lo que tienes que montarte en unas lanchitas que te llevan a la orilla. Es pequeña pero encantadora, todas las fachadas de las casas, comercios y centros oficiales están pintados de blanco y muchas de ellas tienen los techos azules y al parecer es una norma o algo así porque Santorini, otra de las populares islas griegas (ésta no la visité, pero me lo comentaron), se rige por la misma característica cromática. Mykonos tiene poco que ver, pero mucho que disfrutar: Sus playas, restaurantes, tiendas. Puedes perderte por sus callecitas subiendo y bajando y no te cansas de admirar como vive la gente. Es un perfecto laberinto que siempre te llevará a la costa. Como atractivo turístico están sus molinos y un sector conocido como la pequeña Venecia porque las casas están construidas dentro del mar. La playa se extiende a lo largo de la isla y es común caminar salpicando el agua con los pies. Hay zonas rocosas desde donde puedes tomarte unas fotos increíbles con la bahía de fondo. Por ser un sitio tan pequeño solo estuvimos 5 horas pero se pasaron volando y me quedaron las ganas de más. Por cierto, también es una atracción turística Petros, un enorme pelícano que se ha acostumbrado a caminar entre la gente. Nosotros lo vimos y le tomamos fotos y como buen modelo se pavoneaba entre la gente, sin la menor vergüenza ni temor. Según la historia local, cuatro pelícanos dejaron su nido del mar Negro y se dirigían a pasar el invierno en Egipto cuando una tormenta los desvió de su natural camino y los obligó a hacer tierra en Mykonos. Tres de las aves murieron, pero Petros sobrevivió y fue adoptado por un pescador local. Petros vivía en el muelle y al parecer le gustaba llamar la atención, al tiempo que atraía a los visitantes de la entonces tranquila isla, pues aún no poseía la notoriedad de hoy en día. El verdadero Petros murió también y el que se ve actualmente es uno de sus descendientes al que llaman Petros II. Una curiosidad que le da más encanto a esta isla.

Nápoles: Sin su Pompeya nunca iría.
Nápoles hubiera sido mi segunda decepción si no fuera por la majestuosa Pompeya. La ciudad que se tragó literalmente la lava del Vesubio. Luego de siglos de desaparecida y de muchos años de trabajos arqueológicos, se ha encontrado una de las mejores ciudades conservadas de la historia y eso que solo tenemos acceso a una tercera parte y esa simple visita nos llevó casi 4 horas de caminata bajo el sol (es solo para dar una idea de lo grande que era). La ciudad estaba amurallada, organizada en calles cuadriculadas. Tenía el suelo empedrado, pero no tenía alcantarillas. Cuando llovía la gente podía subirse a unas piedras elevadas colocadas en cada esquina para cruzar de una acera a otra y evitar mojarse los pies. Aún se pueden ver sobre las piedras las marcas de las ruedas de los carruajes que circulaban en la época. Los ricos vivían en villas ubicadas en los alrededores de la ciudad y los pobres en pisos llamados ínsulas, mientras más pobre se era, más arriba de la ciudad se vivía (la parte más pegada a la falda del Vesubio). Además de sus bien conservadas casas, negocios, gimnasio, coliseo (según la audio guía el mejor conservado después de su homónimo romano), templos y fórum, lo que me llamó la atención es que Pompeya fue una ciudad adelantada a su época. Ya en Pompeya se publicaban anuncios clasificados ofreciendo trabajo, casa en alquiler o cualquier cosa que se pudiera necesitar. Solo lo escribían en las paredes de determinados lugares y la gente los leía y acudía a las direcciones indicadas para obtener más información. Otra cosa en la que fueron adelantados fue en la venta de comida casera. Los restaurantes de comida (en esa tercera parte que se visita habían cerca de 89) tenían hornos especiales donde colocaban las tinajas de comida para mantenerla caliente y así poder venderla. Así que los sitios de comida casera no son de nuestra época, la idea la heredamos de los pompeyanos. Finalmente, Pompeya se caracterizó por sus prostíbulos. Fue la primera ciudad que organizó la prostitución con casas de citas llamadas lupanares y la lupa o loba como es su traducción era la mujer que se dedicaba a estos menesteres. Entré a un lupanar y sus paredes estaban pintadas con dibujos eróticos, mostrando diversas posiciones. Me imagino que para estimular a los clientes, lo único malo es que las camas de piedras, además de duras eran tan pequeñas que dudo mucho que allí pudieran acostarse (a no ser que los pompeyanos fueran bajitos). Y como la higiene era fundamental, había una letrina donde las lobas y los clientes se lavaban antes del acto sexual. Estaban muy bien organizados, si tomamos en cuenta que los romanos de la antigüedad fueron promiscuos, fiesteros y excesivos. Cumplían a cabalidad con los 7 pecados capitales y eso se observa en la forma de vida que dejaron plasmada en las fechadas de sus viviendas, en el interior de los negocios, en las ideas que revolucionaron esa sociedad. Los religiosos dicen que el pueblo sufrió el castigo de Dios cuando tronó el Vesubio (por cierto, hay un autobús que te lleva a la orilla del cráter pero por falta de tiempo no hicimos esa excursión) y arrasó con esa forma de vida promiscua. Comentario aparte son los cuerpos hallados. Al principio pensé que eran los cuerpos originales, pero son moldes hechos de yeso a partir de la corteza de lava que se encontraron. Los cuerpos se desintegraron al contacto con la lava, pero la lava se solidificó y en 1860 el arqueólogo Giuseppe Fiorelli tuvo la idea de rellenar con yeso líquido las cavidades que dejaron los cadáveres en las cenizas, formando así los moldes de las personas que se pueden admirar. Luego de la visita a Pompeya fuimos a Nápoles. Sólo tengo dos cosas que decir: es una ciudad muy sucia y por todos lados te advierten que tengas cuidado con tus objetos personales porque, al parecer, hay muchos atracos. Di una pequeña vuelta y de regreso al barco. No more comment. Cuando vuelva a Nápoles (si voy de nuevo algún día) mis objetivos serán pasearme por la Costa Amalfitana o ir a la isla de Capri. Esperaré a hacer un nuevo crucero que incluya esta zona.

Roma: Bien ganada su corona de ciudad eterna.
Ciudad eterna, majestuosa, imperial, exquisita…cualquier adjetivo o forma de referirse a Roma exaltando su belleza se queda corto al pisar sus calles y admirar sus edificios y obras de arte. Es un verdadero legado cultural y un goce para la vista. Se necesitaría una semana entera para poder revisar cada rincón y aún así es posible que todavía nos falten días. Roma no solo es su majestuoso Coliseo, el mejor conservado de todos cuanto hemos legado del Imperio Romano, con su Fórum y su Palatino, tampoco es solo la “Felliniana” y mítica Fontana di Trevi, ni su Trastevere ni el Castillo San Ángelo, ni el Panteón, ni siquiera es únicamente el Vaticano, reconocido como el país más pequeño del mundo. Roma lo es todo. Sus iglesias, sus plazas, sus fuentes, sus caminos empedrados, la Vía Corso con sus tiendas, el caos del tráfico, las aceras angostas. Al igual que en Florencia, a lo largo de las calles se puede admirar una obra de arte, incluso las iglesias más insignificantes en sus fachadas guardan dentro tesoros insospechados de los grandes maestros del renacimiento, barroco o cualquier corriente cultural heredada de los italianos. Lamenté haber ido a Roma unas pocas horas y compartirlas con el gentío agobiante que me impidió disfrutar mejor la ciudad. El barco atracó en Civitavechia una ciudad portuaria a hora y media en tren de la capital italiana. Eso también hizo que tuviera menos tiempo para andar por sus calles. A Roma no hay que ir en un crucero, por eso tengo un nuevo viaje pendiente y la ciudad eterna se suma a mi lista de ciudades que desde ahora comienzo a soñar con visitar otra vez y pasar un rato agradable tomándome un exquisito capuccino o un delicioso helado de nocciola sentado frente a la Piazza Nabona o la Piazza Venecia o en las escalinatas de la Piazza España, viendo las miles esculturas que por doquier surgen para el deleite de la vista. Si han leído la novela Ángeles y Demonios de Dan Brown podrán tener una muy buena descripción de los sitios, a medida que los veía venían a mi mente retazos de la novela con las descripciones leídas.

Livorno: La toscana en todo su esplendor.
Al llegar a Livorno tienes la oportunidad de visitar o bien Florencia o bien Pisa o bien Lucca, incluso alquilar un coche e ir a Siena o bien quedarte en la propia Livorno. Cualquier pueblo de la Toscana es un deleite en sí mismo. Nosotros como ya habíamos ido a Florencia años atrás, nos decidimos por Lucca y Pisa. No sólo porque ya conocíamos la cuna del arte renacentista, sino que también quedaban mucho más cerca de Livorno (Florencia está a hora y media en tren). Lucca es una ciudad amurallada y dentro de sus murallas está todo el encanto de una ciudad medieval. Sus calles se detienen en el tiempo y te muestran el esplendor de una era oscurantista. Es imposible pensar en el desenfreno, las persecuciones de las cruzadas o el atraso artístico de una época cuando existen iglesias como la Catedral de San Martín, la Basílica de San Frediano o la Iglesia de San Michel expresando la pureza del Medioevo. No todo fue oscuridad durante la Edad Media y Lucca sobrevive para enseñarnos algo de luz y belleza. Lucca fue la ciudad-estado italiana más extensa con una constitución republicana para permanecer junto a Venecia como estados independientes durante varios siglos (o sea eran dos mini países dentro de suelo italiano). En 1805, Napoleón Bonaparte se apoderó de ella, poniendo a su hermana Elisa Bonaparte al mando como "Reina de Etruria". En 1815, se volvió ducado de Borbón-Parma, después de Toscana en 1847 y finalmente parte del Estado Italiano. También Lucca es conocida por ser la cuna del gran maestro Giacomo Puccini y, recientemente, abrieron un museo en su honor (donde se supone fue su casa). Lamentablemente no entramos por falta de tiempo. Luego de un paseo por la ciudad amurallada, tomamos el tren en dirección a Pisa. Es una pequeña, pequeñísima ciudad, cuya principal atracción son el Baptisterio, el Duomo (catedral) y, por supuesto, la torre inclinada (campanario de la catedral). Decirles que me causó un gran impacto verla, no es lo mismo ver una foto que verla en persona, además de su inclinación me llamó la atención lo blanco de la piedra con que fue construida. Se dice que en Pisa existen otras edificaciones inclinadas y esto es debido a la naturaleza pantanosa del terreno sobre el que está situada la ciudad, que en muchos casos cede y se asienta con el peso de estas edificaciones. No vimos las otras edificaciones inclinadas porque no tuvimos tiempo a más. Tomamos, eso sí, muchas fotos, incluso nos atrevimos con la típica foto que te haces intentando sostener la torre inclinada (la verdad que no tuvimos mucho éxito porque no salieron tan buenas como las que me tomé en Egipto señalando la punta de una de las pirámides). Pero bueno eso es lo que tiene hacer un crucero, muchos puertos que visitar pero poco tiempo en cada uno. La Toscana pudiera ser otra ruta por hacer en un futuro.

Mónaco: Verdadero cuento de hadas.
Al llegar a Mónaco tuve la sensación de vacío porque ya sabía que el final de mi travesía estaba cerca, solo un día más y a casita. Era como el sueño del que no quieres despertar. Menos mal que Mónaco me ayudó a continuar soñando. Siendo el segundo país más pequeño de Europa después de El Vaticano, es una verdadera ciudad de cuentos de hadas. La primera cosa que te impresiona es la limpieza de sus calles, las aceras brillaban y no había ni un solo papel o colilla tirada, es más, los cestos de basura estaban tan disimulados que no se distinguían fácilmente. Me llamó la atención que a lo largo de la ciudad hay dispensadores de bolsas plásticas para que los dueños de perros recojan la caca. Toda una pijada. Yo sería feliz allí ahorrándome las bolsitas que compro para recoger los excrementos de mi Brody. Tuve la oportunidad de visitar la Catedral donde están enterrados el príncipe Rainiero y la princesa Grace Kelly, así como la mayoría de la dinastía Grimaldi. Cuentan que François Grimaldi se anexionó la fortaleza por la fuerza. Este güelfo no poseía más que un pequeño ejército, pero utilizó la estratagema de disfrazarse de monje, y una vez dentro abrió las puertas a sus soldados. Los güelfos fueron más tarde derrotados y François expulsado de Mónaco por los genoveses en 1301. La familia Grimaldi se alió entonces con el Rey de Francia y Rainiero I Grimaldi fundó la dinastía que lleva su nombre y estuvo al servicio de la monarquía francesa durante los siglos siguientes, hasta obtener el reconocimiento de su independencia por parte de Francia en 1489. Frente al Palacio Real hay una escultura de un monje, como homenaje a la audacia de Francois de luchar y vencer a los genoveses a través de esa estratagema. Luego de visitar el Palacio y recorrer las callecitas comerciales de Mónaco, nos fuimos a Montecarlo para ver el gran casino, lamentablemente no pudimos entrar porque estaba cerrado, solo lo vimos por fuera y es espectacular. Fue mandado a construir por el príncipe Carlos III de Mónaco (el abuelo de Alberto de Mónaco) como una forma de atraer el turismo al país. En Mónaco no existen los impuestos locales y en aquella época la familia real tenía muchos problemas económicos, así que hubo que idear una manera de traer dinero al país y no se les ocurrió otra cosa que hacer un lujoso casino, donde personajes incluso de la realeza han venido a dejar su dinerito. Desde allí se ve el edificio que hace frontera con Francia, solo cruzas la calle y ya estás oficialmente en el país galo. Montecarlo acoge también una parte del Circuito de Mónaco, en el que tiene lugar el Gran Premio de Mónaco de Fórmula Uno, generalmente suele ser después de semana santa, y una de las pruebas del Mundial de Rallyes más importantes: el Rally de Montecarlo. Es curioso que en un sitio tan estrecho y pequeño, pueda surgir una pista de competición automovilística. Demás está decir que cuando se celebran, no circulan otros coches por las avenidas y el principado se paraliza por competo. La visita fue corta pero sustanciosa.

Barcelona: Última parada, vuelta a España
Al ir acercándonos al puerto de Barcelona, un nudo en la garganta tenía hecho. Ya había acabado el sueño, de vuelta a la realidad, a la rutina del día a día, lo bueno es que tengo un año por delante para pensar en mi próximo viaje…o tal vez crucero.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Ciudad encantada

Al llegar a Praga tuve dos impresiones: la primera que el origen de las tantas leyendas y mitos sobre asesinos en series que tiene la ciudad se debe, en parte, a los muchos edificios medievales y góticos que abundan por los alrededores y la segunda que tuve la sensación de estar caminando por un museo arquitectónico al aire libre por los muchos estilos de fachadas que veía al paso por cada calle. Bien merecido tiene el nombre de ciudad encantada porque pareces estar metido en un cuento de hadas, caballeros y mazmorras.

Tenía altas expectativas con esta visita, muchas personas me habían hablado de esta ciudad y la verdad que no me ha defraudado. Ha sido una de las ciudades más hermosas que he visitado en los últimos años, con todo respeto por las otras ciudades que he visitado y que también me han impactado, pero Praga, por ahora se lleva el palmarés. Nos alojamos en el barrio judío. Les recomiendo que si van en grupo en lugar de quedarse en hoteles, procuren alquilar apartamentos, nosotros lo hicimos tanto en Budapest como en Praga y por persona salió muchísimo más económico, amén de ahorrarte dinero en comida porque los desayunos y las cenas las hacíamos en el apartamento, con la tranquilidad que da estar en una casa, descansando y, al mismo tiempo, compartiendo con los amigos una velada hogareña. Nuestra anécdota fue que al lado había lo que creíamos en un principio era un parque y al tercer día nos dimos cuenta de que se trataba del viejo cementerio judío, el que todo el mundo visita cuando va a Praga y por el que hay que pagar para entrar y tomar fotos, pues nosotros lo vimos y tomamos las fotos totalmente gratis, al menos el pedazo que se divisaba desde nuestras ventanas. Eso, sumado a que en el primer día nos compramos un títere en forma de bruja que al tocarle la barriga o aplaudir fuerte comenzaba a reírse, le dio a la casa ese toque misterioso por el que se ha caracterizado la ciudad.

Pero a lo que vamos, el itinerario y mis impresiones. El primer recorrido que hicimos fue al Castillo de Praga que está pasando el río Moldava por el famoso puente Carlos IV. Puente cuya anécdota es que el Rey Carlos IV lo mandó a construir y lo inauguró en días impares para atraer a la suerte. Demás está decir lo espectacular del puente, un viaducto gótico, repleto de estatuas, representaciones históricas de la ciudad y figuras religiosas. En una de ellas se representa el asesinato de Juan Nepomuceno, convertido en santo por la iglesia católica y que, según la leyenda, si lo frotas te da buena suerte. Por supuesto que lo hicimos, aunque no creamos en eso, pero como dicen, sólo por si acaso. Al otro lado del puente se encuentran: la isla Kampa, el Castillo y el barrio de Mala Strana, recorridos que tuvimos que hacer en varios días porque un solo día no te da para hacerlo. El primer itinerario fue el Castillo, un conjunto de edificaciones barrocas que alberga entre otras cosas el Palacio Real, la Catedral de San Vito, el convento de San Jorge convertido en iglesia, el callejón del oro (estaba en restauración y no pudimos verlo, pero destacar que allí se asentaron los alquimistas de la zona y fue hogar del gran Frank Kafka)y la torre de la pólvora que durante muchos siglos sirvió como laboratorio para intentar hallar la piedra filosofal. El castillo de Praga es el trono simbólico e histórico de las tierras checas, su visita resulta obligatoria para aprender un poco de la historia de este pueblo. El castillo está asentado en una pequeña colina y puede ser divisado desde cualquier parte de la ciudad. Por eso es el símbolo por excelencia de Praga. En los recorridos guiados cada parte tiene una numeración que te indica que allí sucedió algo importante. Nosotros nos conformamos con leer nuestras guías y enterarnos de algunos de esos acontecimientos. Solo decir que la República Checa ha sido sometida por otros pueblos innumerables veces a lo largo de su historia y de allí, creo yo, parte la desconfianza de su pueblo. La verdad que son gente desconfiada y arisca, pero no quiere decir que no te consigas con alguien simpático y amable de vez en cuando. Luego de ver el cambio de guardia del castillo (creo que quieren imitar el cambio de guardia que se hace en el Palacio de Buckingham en Londres, pero con la diferencia de que este se ve que está hecho solo como atractivo turístico porque no tiene sentido un cambio de guardia real en un país donde no hay rey y en un castillo donde no vive ningún miembro de la realeza), entramos a la Catedral de San Vito y a la Basílica de San Jorge. Resaltar que la Basílica de San Jorge fue construida en el año 921 y es una de las edificaciones religiosas de Praga más antiguas. Una vez hecho el itinerario, volvimos a cruzar el puente Carlos IV y dejar media tarjeta fotográfica tratando de capturar con la lente los miles de detalles que tiene y las vistas que pueden apreciarse. Para reafirmarse como un sitio de historias oscuras, apenas empezando el puente está el museo de los instrumentos de torturas usados en la época medieval y no lejos de allí está el museo del sexo, cuyos atractivos principales son los objetos de torturas sexuales usados en la edad media como fetichismo.

De regreso a casa pasamos por la Plaza de la Ciudad Vieja, un inmeso espacio peatonal donde se hallan la Iglesia de Nuestra Señora del Tyn, el Reloj Astronómico, la estatua en homenaje a Jan Hus, precursor del protestantismo religioso en Praga y, por ello, víctima de la inquisición católica y la casa de la campana de piedra, entre muchas fachadas y edificaciones con historias que rodean este bastión central. La plaza tiene mucha animación y es especialmente agradable sentarse en uno de los tantos cafés que la rodean y observar el movimiento humano y, sobretodo, su arquitectura. Esta plaza, sin embargo, no la visitamos en detalle sino a los dos días. En otoño los días son muy cortos y ya a las 4 y media de la tarde oscurece y aunque era encantador pasear bien abrigados, no lo era tanto para sacar buenas fotos, al menos no con mi cámara. Así que preferimos hacer los itinerarios temprano, para luego disfrutar de largas y agradables caminatas por las innumerables calles del centro, del frío, la noche y del turismo incansable que rodea a la ciudad. Visto el movimiento humano, creo que es mejor ir en esta época del año (mes de noviembre) porque si así es el ajetreo turístico por estas fechas, no quiero pensar como será en verano…seguramente insoportable por el gentío y el calor (o la calor como dicen en muchas partes). Luego de las últimas fotos del día, a casita a cenar y a descansar.

El tercer día pensamos ir a la Colina Petrñn, pero como nos llovió, cambiamos el itinerario y recorrimos nuevamente la Ciudad Vieja y fuimos a la Ciudad Nueva. Fue una larga caminata donde vimos nuevamente la Plaza de la Ciudad Vieja, subimos a la torre del reloj astronómico a ver las vistas de la ciudad (altamente recomendable), luego, a la hora en punto, nos colocamos frente al reloj para escuchar las campanadas. Este reloj posee en la parte superior los signos zodiacales, indicándote su alineación solar cada hora y en la parte inferior un calendario, se supone que da la hora precisa. Una calavera tira de la cuerda haciendo sonar una campana, al tiempo que dos puertas se abren para ver desfilar a una serie de figuras que representan a distintos personajes históricos del país y terminar con el son de una marcha, supongo yo con algún significado porque es bastante característica. Luego de repasar el cuadrado que representa el ayuntamiento de la ciudad vieja, recorrimos las estrechas calles de la zona y pudimos admirar a la Praga medieval. Durante siglos la calle Karlova fue la arteria principal y a lo largo de ella se encuentran casas y tiendas con fachadas renacentistas y barrocas. En este recorrido pudimos ver la Capilla de Belén, la Iglesia de San Gilles, la Plaza Marianske, la Plaza de los Caballeros Cruzados, la Iglesia de San Francisco, el Clementinum (seminario fundado por el Estado en 1783 que sustituyó a la antigua universidad jesuita). No alcanza el tiempo para ver cada edificación de este trazado. Decidimos tomarnos un café y luego dirigirnos a la Ciudad Nueva, donde están la mayoría de las tiendas comerciales y de marcas de la ciudad y la Plaza Wenceslao, patrón de Praga. Cuentan que la abuela de este príncipe le inculcó valores y principios morales para que gobernara con dignidad. La madre de Wenceslao sintió tal recelo de la abuela, que mandó a matarla para quitarla del medio y encargarse ella sola de la educación de su hijo. No tengo referencias que haya sido un mal rey, así que no creo que haya heredado la maldad de su madre, sino lo poco o mucho que pudo su abuela enseñarle le sirvió para el resto de su vida. En este recorrido llegamos hasta el Teatro de la Ópera y al edificio danzante, llamado así por su extraña arquitectura. Dicen que el arquitecto se inspiró en los bailes de Ginger Rogers y Fred Astaire para diseñarlo, de allí que lo llamen el edificio danzante. Desde la rivera del río Moldava tomamos fotos de la otra orilla del río y a casita temprano para prepararnos para ir al Teatro Negro de Praga, habíamos comprado entradas para la funcón de esa noche. Vimos Visiones de Alicia, una obra basada en el cuento de Lewis Carrol, Alicia en el País de las Maravillas, pero con la diferencia que el autor de la obra se plantea la vida de Alicia ya adulta y cómo su experiencia infantil pudo marcar su vida. Lo importante a destacar son los efectos especiales, típicos de este tipo de teatro que visto en vivo impresiona más que si alguien te lo contara. Así que no voy a detenerme a comentar la obra, pero si algún día tienen oportunidad de ir a ver el teatro negro de Praga, no lo dudéis. Comentar también que me llamó la atención que los mensajes de apagar el móvil, guardar silencio, etc,etc,etc, lo decían en 5 idiomas, incluyendo el español. Es notorio porque he ido a distintas obras en varios países y siempre los mensajes los dicen en inglés o francés o alemán, pero nunca en español, así que fue algo que agadecí no porque no sepa hablar inglés sino porque al fin alguien tomó en cuenta las bondades de mi idioma.

Al día siguiente como amaneció despejado, fuimos a la Colina de Petrñn, donde está ubicada una réplica de la Torre Eiffel en miniatura (bueno miniatura...es la mitad del tamaño de la original. Para ir al mirador hay que subir exactamente 299 escalones. Nosotros lo dejamos pasar porque a estas alturas estábamos ya exhaustos de tanto caminar). Este extenso parque se eleva sobre los tejados de la ciudad y se puede llegar a él andando o en funicular (nosotros escojimos lo segundo y no hace falta decirles por qué). Desde lo alto se disfrutan unas vistas estupendas de la ciudad y, además, podemos ver el estadio Strahov que según lo indica un cartel es el estadio más grande del mundo; el laberinto de los espejos (nada del otro mundo, los típicos espejos que te hacen más gordo o más flaco o más alargado o más enano); el muro del hambre, muro que el Rey Carlos IV ordenó construir para dar empleo a la parte más pobre de la ciudad, es un simple muro que no tiene ninguna función, pero las intenciones que hubo detrás de su construcción le da un significado especial; la iglesia de San Lorenzo y la iglesia de San Miguel. De la Colina de Petrññ nos fuimos a la isla Kampa y allí vimos la que dicen la calla más estrecha del mundo (aunque averiguando por internet descubrí que la calle más estrecha está en Alemania), la calle es la entrada de un restaurante y solo cabe una persona a la vez, así que hay un semáforo que te indica si puedes bajas (si el muñequito está en verde) o si no puedes bajar (si el muñequito está en rojo). Pasamos por el muro homenaje a John Lennon. Estos graffitis fueron pintados en la época comunista cuando los hippies de Praga libraron una batalla frente a ese muro con la policia secreta, pues las autoridades intentaban impedir que los artistas plasmasen sus grafitos. La figura de Jonh Lenno fue dibujada por un estudiante extranjero poco despuués de su asesinato y desde entonces se tomó como lugar de culto. De allí fuimo a la iglesia de San Nicolás (en Praga hay dos: una en este barrio de Mala Strana y otra en el Ayuntamiento ambas hechas por el mismo arquitecto, por lo que son exactamente iguales).

Habíamos dejado el último día para visitar el barrio judío y el cementerio, sin percatarnos que era sábado y que ese es el día de reposo para los judío, por lo tanto las sinagogas no estaban abiertas al público turista ni el cementerio, pero como dije al pricipio, la suerte de estar al lado de una parte del cementerio, nos permitió tomarle fotos aunque no lo hayamos visitado.

Resumiendo, el viaje me gustó mucho. No quiero comparar las dos ciudades porque cada una tiene su encanto y, además, creo que Praga se llevaría por los cachos a Budapest en belleza. Solo decir que es un viaje que bien vale la pena realizar y de disfrutar. En mi perfil de facebook he publicado un album con algunas de las fotos que tomé.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Las tres ciudades


Budapest tiene el encanto de lo antiguo, las fachadas de los edificios más céntricos expresan los años de historia de la ciudad, sus luchas, conquistas y derrotas. Me sorprendió saber que la capital de Hungría la conforman la unión de tres ciudades y no de dos como erróneamente creía: Buda, Pest y Óbuda y que apenas en 1873 se unieron para crear lo que hoy se conoce como Budapest. Pero hay otras cosas que también me sorprendieron de la historia de Hungría y es que actualmente todo el país ocupa solo la cuarta parte de lo que era originalmente porque en 1920, hace menos de un siglo, perdió todo su territorio al firmar un tratado de reconciliación: Transilvania que siempre la hemos asociado a Rumania, pues resulta que originalmente perteneció a Hungría y lo que hoy día es Serbia, Croacia y Eslovenia también fueron territorios húngaros a principios del siglo XX. Fue totalmente esquilmada de sus territorios y quizás por eso, viéndose indefensa ante los acontecimientos históricos ocurridos durante la primera parte del S. XX, se unió a la consigna Nazi para evitar ser bombardeada y perder lo poco que les quedaba. Aunque algunos edificios y barriadas no escaparon de la fuerza arrasadora de los aliados durante la II Guerra Mundial y hoy día son reconstrucciones que intentan revivir las glorias pasadas. Di una vuelta por el barrio Judío, convertido en gueto durante el nazismo y me dio la sensación de estar detenido en el tiempo. Sus edificaciones no se renovaron y su gente mantiene con orgullo su creencia religiosa. Es fácil reconocerlos al verlos por las calles porque su forma de vestir los delata. Me dio un poco de tristeza pensar en los horrores cometidos contra esa gente y al ver a las personas mayores caminar por la calle, sobrevivientes quizás del infierno, comentaba con mis amigos qué tipo de torturas habrán sufrido y cuantas historias tendrán para contarnos. Pero a pesar de ese pasado, Hungría puede jactarse de poseer la sinagoga más grande de Europa, majestuosa edificación que quizás calmó muchos sufrimientos. Intentamos acceder al interior pero, lamentablemente, el día que fuimos se estaba celebrando un acto caritativo y la entrada era por invitación, ni modo, nos quedamos con las ganas porque con las cosas que aún faltaban por ver, no nos daba tiempo de volver.

Pero empecemos por el principio. Fui a Hungría con la errada idea de que aún estaba militarizada. Al menos eso fue lo que me contó un amigo que había estado allí hace 11años. Me dijo que en el aeropuerto te recibían policías vestidos como los hemos vistos en las películas nazis, armados con inmensos fusiles...totalmente falso. No vi ni uno. Aunque el día antes de irnos a Praga, fuimos a la Plaza de los Héroes y allí estaban acordonando el lugar, quizás por algún acto público que se celebraría y los policías tenían el uniforme caqui típico de las películas, pero a diferencia de hace 60 años eran amables y no disparaban primero y preguntaban después. He de decir que también fui con la errada idea de que Budapest era una ciudad muy insegura (yo pensé bueno quizás no se han dado una vuelta por Caracas para que vean lo que eso significa), incluso el día que subimos al Barrio del Castillo, al lado del Palacio Real está el Palacio de Sandoz, que hoy en día es la residencia del presidente húngaro. A mis amigos no se les ocurrió otra cosa que colarse por debajo de unas cadenas para hacerse fotos en la caseta del vigilante de la residencia presidencial. Un señor, suponemos que húngaro, nos advirtió del peligro de lo que estábamos haciendo y nos aclaró que no estaba permitido, pero nos dijo que los policías tenían orden de disparar sin preguntar. En principio, nos aterró la idea de morir tan jóvenes, pero luego, al ver al policía acercarse a nosotros y no decir nada, pensamos que la gente tiene paranoía de los cuerpos policiales y que aún tienen muy marcado el recuerdo de su crueldad. Menuda tarea tienen hoy en día esa gente para cambiar la imagen hostil que han dejado.

El barrio del Castillo está enmarcado por el antiguo Palacio Real y dos castillos de la edad media, hoy día esas edificaciones sirven de sede para la Galería Nacional de Hungría y distintos museos, estuvimos tentados a entrar en la Galería pero visto el itinerario que teníamos en mente, desistimos de la idea. En su lugar nos dedicamos a recorrer las callejuelas medievales del barrio, a admirar la vista del Danubio y a tomar muchísimas fotos del Parlamento húngaro visto desde la orilla opuesta del río. Es lamentable que tan bella edificación no tenga la iluminación adecuada por las noches para realzar aún más, si se puede, su belleza arquitectónica. Debo decir que en general las noches eran poco iluminadas. Me acordé mucho cuando estuve en Berlín que la ciudad me pareció gris y sosa, pues Budapest fue algo similar. La mentalidad comunista-nazista al parecer no les permitía iluminar las calles y es una pena porque hay tantas edificaciones que impactan que si estuvieran iluminadas adecuadamente por las noches, dejarían a más de uno con la boca abierta. Al lado del Palacio Real está la anteriormente mencionada residencia del presidente húngaro, la cual pasamos de largo para evitar represalias por habernos colado en la caseta del vigilante y, a lo largo del recorrido, enmarcado por fachadas góticas y medievales se encuentran la Iglesia de Matyas, el Bastión de los Pescadores, la iglesia de Santa María Magdalena (ruinas), el laberinto (subterráneo usado por el ejército húngaro para esconderse de las tropas enemigas y es literalmente un laberinto) y finalmente la Puerta de Viena (antigua salida a Austria). Trataré de explicar brevemente cada cosa porque con todo lo que vi creo que un solo artículo no bastará. Este recorrido fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y no les falta razón porque la ciudad medieval de Buda tiene todos los elementos que la consagran como un lugar único: historia, belleza y, sobretodo, encanto. La iglesia de Matyas tiene una historia particular, durante la Edad Media los húngaros tenían prohibido su acceso porque solo se permitían la entrada a los alemanes, a raíz de eso los habitantes pobres de la ciudad construyeron la iglesia de Santa María Magdalena para tener un lugar de culto. Luego, durante la invasión turca, la iglesia de Matyas fue convertida en mezquita. Cuenta la leyenda que en 1686, la virgen se apareció entre los turcos que oraban y éstos tomaron la aparición mariana como una señal de derrota. La mayoría de estas edificaciones fueron destruidas durante la II Guerra Mundial y no fue sino hasta mediados de los 60 en el siglo XX cuando fueron restauradas. Desde el Bastión de los Pescadores, un mirador-monumento en estilo neorrománico construido en homenaje a los pescadores del lugar, se observan unas vistas espectaculares de la ciudad de Pest.

Al día siguiente hicimos un recorrido por el Parlamento húngaro. Su interior está repleto de pasillos lujosos, estatuas representativas, cuadros de grandes artistas locales y guardada en una urna de cristal, las joyas de la corona del rey Esteban, primer rey húngaro y el único que se representa con la corona puesta. La entrada principal solo se abre cuando se realizan reuniones donde se invitan a los grandes dignatarios y a los reyes de otros países. Actualmente el Parlamento húngaro lo conforma la cámara alta que se reúne en el lado de la edificación que no está abierta al público. La cámara baja fue eliminada recientemente y se convirtió en el Tribunal Supremo de Justicia. Esta edificación tiene dos alas exactamente iguales en tamaño y decoración (la única diferencia, según contó la guía, es el color de las alfombras en un lado es roja y en el lado donde estábamos era azul), lo que vimos en nuestro recorrido es lo que hay en la otra ala, la única diferencia es la exhibición de las joyas de la corona (además del color de la alfombra). La zona que rodea al Parlamento rezuma historia y poder con sus grandes plazas, anchas avenidas y arquitectura secesionista, legado del imperio austrohúngaro. Cerca pueden encontrarse dos de las construcciones más importantes de la ciudad (a parte del Parlamento): la iglesia de San Esteban y el Teatro de La Ópera. La cúpula de la basílica de San Esteban puede observarse desde cualquier punto de la ciudad y posee la misma altura del Parlamento, cuando éste se construyó el arquitecto no quiso hacer una edificación más alta que la iglesia del santo para no quitarle esplendor. La iglesia conserva la mano derecha momificada de Esteban, la historia cuenta que cuando canonizaron al Rey Esteban, alla por el año 1086 (50 años después de su muerte), exhumaron su cadáver y hallaron la mano derecha en perfectas condiciones, desde entonces ha sido motivo de culto por la parte más creyente del pueblo húngaro, atribuyéndole innumerables milagros. Tanto que dentro de la misma basílica hay una capilla dedicada a esa mano y en donde se la exhibe dentro de una urna de cristal (aunque debo decir que no pude distinguirla con tantas luces enfocándola). Ese día también pasamos por la sinagoga más grande de Europa, como comenté anteriormente y caminamos por la Andrassy Utca y la Váci Utca, las dos calle comerciales por excelencia de la ciudad. Utca es calle en húngaro.

El penúltimo día fuimos a la isla Margarita, un bastión vegetal en medio del Danubio (usado como coto de caza en la época medieval). Esta isla lleva el nombre de la hija del rey Béla IV, del siglo XIII, que pasó la mayor parte de su vida enclaustrada en el antiguo convento. Cuentan que el rey le prometió a Dios que su hija viviría el resto de su vida allí, si los libraba de los turcos. El milagro se dio y el rey cumplió su promesa (menuda ganga prometer desgraciar la vida de otros a cambio de un beneficio personal porque, a fin de cuentas, la promesa lo llevó a seguir reinando en Hungría muchos años más). El paseo por toda la isla dura más de dos horas, hicimos la caminata y la verdad que fue encantador pasear a la orilla del Danubio y ver a lo largo del paseo las dos fachadas de las antiguas iglesias católicas que aún se mantienen en pie, los amplios jardines y sobretodo, la tranquilidad que se respira.

De allí nos fuimos a la zona de Vársoliget y vimos lo que para mi fue, después del Parlamento, la edificación más bonita de la ciudad: el Castillo Vajdahunyad, una combinación de estilos románicos, góticos, renacentista y barroco. Fue construido para la celebración del centenario de la unión de las ciudades y representa la evolución arquitectónica de Hungría. También vimos el Museo de Bellas Artes, que por cierto ofrecía la retrospectiva de la pintura de Botero y la plaza de los Héroes. Lo único que no pudimos visitar fueron los balnearios, muy famosos a nivel mundial, pero siempre lo tendremos como excusa para volver.

Mención aparte son las vistas desde el Puente de las Cadenas, uno de los 4 puentes (y el más importante) que unen a las dos ciudades. El Danubio en su majestuosidad y las edificaciones a ambos lados del río hacen de estas vistas algo inolvidable. Resumiendo, Budapest me gustó, es una ciudad fácil de caminar y aún cuando el húngaro no hay quien lo entienda, con un plano de la ciudad te mueves como pez en el agua y medio machacando el inglés te comunicas perfectamente con las personas, las cuales resultaron muy abiertas y amables. Aquí publico una pequeña muestra fotográfica, en mi perfil de facebook he publicado un album más completo.

lunes, 23 de agosto de 2010

Maravillas de Jordania


Este año decidí volver al Oriente Medio, luego de mi excelente viaje a Egipto el año pasado, pensé seguir descubriendo esa zona llamada Extremo Oriente por su ubicación límite entre Asia y África. El Reino Hachemita de Jordania es su nombre oficial, se conocíó hasta 1950 como Transjordania por estar ubicado al este del mítico río Jordan en contraposición de Cisjordania que está al oeste y hoy día se le conoce como los Territorios Palestinos o Palestina, aunque los habitantes de Jordania prefieren llamar a esa extensión territorial por su nombre original. Te sorprende llegar a Jordania porque no sabes hasta que punto está influenciado por sus vecinos. Su ubicación geográfica es una verdadera bomba de tiempo y, sin embargo, el Rey Hussein (primero y luego a su muerte su hijo mayor quien lo sucedió en el trono, el rey Abdallah) han sabido establecer buenas relaciones diplomáticas con todos, manteniéndose al margen de cualquier conflicto que lo circunda. Limita al norte con Siria (los que han ido a Siria saben que luego no pueden entrar a Israel porque ambos países no tienen buenas relaciones diplomáticas), al noroeste con Irak (mi primera excursión a los Castillos del Desierto me llevó a estar a 100 kilómetros de la frontera Iraquí), al este y sur con Arabia Saudita (el único que está en paz con todos), al suroeste con el Mar Rojo y al otro lado del Mar, en el horizonte, se divisa Egipto y al oeste con nada más y nada menos Israel y Cisjordania (desde el Monte Nebo, en un día claro, se pueden divisar ambos territorios, yo lamentablemente tuve que imaginármelos porque el día que fui había mucha calima y el horizonte se veía como si estuviera nublado). Sin embargo, te encuentras con una país que busca la modernidad, afable y con una mentalidad que dista de los radicales musulmanes (aunque también te encuentras con algunos de ellos). Desde que el Rey Hussein llegó al trono, se propuso cambiar los desérticos suelos jordanos por ciudades pujantes y modernas. Es el caso de Amman, capital del país, que se encuentra entre las 10 ciudades más seguras del mundo y tiene un desarrollo urbanístico impresionante. Con proyectos de construcción de grandes rascacielos y un sinfin de franquicias americanas y europeas operando. La característica de esta ciudad es que la conforman 27 colinas donde han construido viviendas, negocios, oficinas, parques, hospitales, escuelas, etc, etc, etc. Te da la sensación de estar en un constante sube y baja (me recordó mucho a las calles de San Francisco) porque las colinas ocupadas (no todas las 27 colinas están habitadas) se comunican entre si. De 4 escuelas que existían en los años 60 han pasado a más de 4 mil, porque el Rey se propuso educar a su país para sacarlo de la ignorancia y lo ha hecho con creces ya que la mayoría de los ciudadanos no solo hablan árabe, sino inglés y muchos francés y las universidades cubren la ocupación máxima de estudiantes.

Hay cuatro características de la idiosincracia jordana que me llamaron la atención: una es que no les gusta dar cambios, tienes que pagar el precio justo o que te devuelvan el menor cambio posible, si mostrabas un billete de 20 ó 50 dinares te pedían que lo cambiaras para pagar, a este detalle le sumo que casi todos tenían los billetes guardados en grandes fajos dentro de sus bolsillos (incluso en los hoteles donde estuve hospedado), las cajas registradoras las usan poco. Otra característica que me llamó la atención es que (se ve más en los pueblos que en la capital) la mayoría de las personas las veías descansando sobre sus esterillas, incluso los vendedores en las jaimas, desde sus sitios de descanso, te iban diciendo los precios de las cosas sin molestarse siquiera en levantarse a enseñarte los productos que vendían y la cuarta característica (y positiva) son amables, siempre te ofrecen una tacita de te (la única ocasión que dejan su sitio de descanso para atenderte) y una sonrisa y no están encima de ti tratando de venderte algo (a diferencia del año pasado con los egipcios que se volvían insoportables rodeándote a cada paso sin darte tregua ni descanso).


El viaje lo hice en 7 días, visité Ammán, los Castillos del Desierto, el Mar Muerto, Madaba, Nebo, Kerak, Petra, el desierto de Wadi Rum, Aqaba, Jerash, Ajloun y de vuelta a Ammán para pasar los dos últimos días. En líneas generales me gustó el viaje, solo que se me hacía largo viajar de un sitio a otro en autobus porque muchas veces estábamos hasta 4 horas rodando. Lo que más me llamó la atención fue la Ciudad Petra, el Mar Muerto, Aqaba (por el resort donde estuve y las cristalinas aguas del Mar Rojo) y Jerash, donde se encuentra una de las mejores ciudades romanas conservadas en el mundo. Lo que menos me gustó fueron los Castillos del Desierto (creo que si solo hubiéramos visitado el Castilo de Amra hubiera sido suficiente), Monte Nebo y Ajloun, más que todo porque me decepcionó un poco que se crearon muchas expectativas y saqué poco de esas visitas (amén de que para llegar a esos sitios rodamos mucho y cuando llegamos ya veníamos cansados por el viaje).


Jordania es rica en historia. Desde la antiguedad se han sucedido diversos acontecimientos vividos por el pueblo elegido, fueron las tierras a las que llegaron los judíos en su huida de Egipto. Estuve cerquita del lugar que se dice Moisés abrió las aguas del Mar Rojo para que el pueblo pasara en seco y llegara al desierto y vagara en él durante 40 años. También fue el lugar desde donde Moisés divisó la tierra prometida, tierra que no llegó a pisar por haber dudado de su fe. Se dice que allí enterraron los restos mortales del profeta, cuyo lugar está señalado por la cruz de hierro con la serpiente enredada como símbolo de los milagros obrados por él. Hoy día es el ícono que identifica a los farmacéutas. Pero no solo hay acontecimientos que se refieren al pueblo bíblico, sino también fue la tierra donde florecieron grandes culturas como la de los pueblos Omeyos y Nabateos y surgió la figura mítica del soldado inglés inmortalizado con el nombre de Lawrence de Arabia. En fin, no quiero hablar de la historia conocida porque se puede revisar fácilmente a través de internet. Solo reseñar que la riqueza histórica se palpa a través de sus paisajes, su gente, su comida, el aire que se respira, sus valles, en general, Jordania respira historia, pero también expresa sus deseos de estar a la altura de las grandes ciudades del mundo. Combinando lo clásico con lo moderno, lo viejo con lo nuevo, lo tradicional con lo internacional.

Ammán, la ciudad capital está dividida por zonas de acuerdo al poder adquisitivo y la zona C y D (el oeste de la ciudad) es moderna y actual. Incluso las mujeres están lejos de la religión más tradicional y es normal ver a la joven generación bailando y tomando libremente (pero solo se ve en el oeste de Ammán, en las zonas A y B están las típicas mujeres musulmanas de velo y burka, al parecer la pobreza está proporcionalmente relacionada con la religión. Mientras más pobres son más practicantes del radicalismo religioso y mientras más dinero se tiene, al parecer, hay mayor libertad para vivir sin los prejuicios religiosos). Aunque hay que acotar también que los sitios donde expenden bebidas alcohólicas son muy contados. De hecho, nos costó mucho encontrar uno porque nadie sabía de ninguno. Esa noche vimos parte de la vida nocturna de Ammán y la verdad que no difiere en nada de una salida nocturna en cualquier parte del mundo occidental. Complementamos esa noche yendo a un bar típico a probar las famosas shishas, llamadas en Jordania Arggela. Como no fumo, solo le di una calada nada más para probar. Casi me ahogo, pero debo decir que me supo a frutas. Es interesante el proceso de mantener encendidos los carbones que hacen que el agua que contiene el envase nunca se enfríe. Tres piezas pequeñas incandescentes de carbón se colocan sobre un papel de aluminio en el tope de la shisha, cubriendo el polvillo aromático que le da sabor. El camarero pasa a cambiarlos cada 20 minutos por otras tres piezas, una vez que han perdido su calor y así está hasta que el cliente haya terminado de fumarla o se haya cansado (parecía interminable). Quizás para quien antes haya fumado shisha no es una novedad lo que estoy diciendo, pero para mi si lo fue porque nunca había visto a nadie fumar una.
Voy a detallar las cosas que más me impresionaron Primero la Ciudad Petra, declarada como Parque Nacional Arqueológico en 1993 y una de las nuevas 7 maravillas del mundo. Antes de entrar a la ciudad recorres un largo camino pedregoso hasta llegar al siqh o túnel (el mismo camino pero rodeado de gigantescas rocas que van cerrándolo hasta convertirlo en un túnel. La altura de muchas de ellas alcanzaban fácilmente los 200 metros). Al convertirse en un cañón cerrado, muchas personas pensaron que era un camino sin salida. De allí que se mantuvo oculta al mundo muchos siglos, hasta que al principio del s. XIX un expedicionario suizo se arriesgó a recorrerlo, encontrándose con esa maravilla. Una vez que recorres el siqh, lo primero que te encuentras es con la fachada del Tesoro o Tumba de los Obeliscos, lugar de adoración de los nabateos. Es la fachada más conocida de la ciudad. A lo largo del recorrido (casi dos horas y media), te encuentras con un sinnúmero de fachadas representando tumbas y cámaras funerarias y las mismas están colocadas por categorías. Las más conocidas, además del Tesoro, son la calle de las fachadas y el sepulcro de las 17 tumbas. También te encuentras con un teatro romano esculpido en la roca. Me impresionó esto porque si era una ciudad de difícil acceso, ¿cómo es que tiene un teatro romano? La explicación del guía fue que la única vez que conquistaron a la ciudad fue en el año 106 a.c. por los romanos que introdujeron parte de su cultura a Petra, no solo construyendo el referido teatro, sino también iglesias y foros, muchos de los cuales se han perdido. Dicho esto, continuamos nuestra andadura hacia la parte superior del valle donde está el Templo de la Princesa o lo que queda de él, desgastado y erosionado por el tiempo y por el mal uso que se le dio durante los años que los beduinos usaron este valle como vivienda. Al finalizar el recorrido, llegamos a la falda de la montaña que te conduce al otro "tesoro" que esconde la ciudad: El Monasterio. Fue una subida de unos 900 metros aproximadamente (tardamos una hora porque yo, particularmente no podía con mi alma. Cosas de la edad supongo, pero digo algo a mi favor eran las 2 de la tarde, ya habíamos realizado una caminata de casi 2 horas para llegar a ese sitio y hacía 50 grados de temperatura. De hecho, a varios del grupo les dio un golpe de calor, así que fui afortunado de no sufrir nada, solo el cansancio). Pero si confieso que cuando llegué a la cima, me decepcionó un poco el Monasterio porque era una fachada muy similar a la del Tesoro, creo que ese esfuerzo valía encontrarse con algo más impresionante, aún así no me quejo porque toda la ciudad en su conjunto es preciosa.
La otra visita que me impresionó fue la del desierto de Wadi Rum. Al sur de Petra, cerca ya del Mar Rojo, se extiende este desierto, sin duda, uno de los mas bellos del mundo. Sus doradas arenas y moldeadas montañas rojas han sido escenario de las aventuras de personajes como Lawrence de Arabia y de multiples películas de Hollywood. El libro Los 7 Pilares de la Tierra se inspiró en las aventuras del soldado británico y muestra en su esplendor al desierto. La única forma de explorar este bello lugar es en un vehiculo 4x4, conducido por algún guía beduino. Al igual que la Ciudad Petra, solo los beduinos tienen la exclusividad para trabajar en este desierto. Dos ciudades facilitan la entrada al desierto: Rum y Diseh. Rum es un pequeño pueblo beduino, que está formado por chabolas. Se me presentó la oportunidad de pasar la noche en una típica jaima pero preferí irme a Aqaba a pasarla en el resort frente al Mar Rojo y no me arrepentí porque los que decidieron pasar la noche en el desierto se quejaron del excesivo calor y de las incomodidades de la jaima.
La tercera visita que me agradó, más que todo porque descansé de tantas caminatas y del sol abrasador, fue Aqaba, ciudad que queda en la parte sur de Jordania y a solo 50 kilómetros de la frontera con Arabia Saudí. Se le conoce como el caribe oriental. Me bañé en las aguas cristalinas del Mar Rojo, muy cerquita del golfo de Suez, lugar donde se supone Moisés abrió las aguas del mar para que el pueblo judío cruzara en seco. De hecho, desde la orilla se ven las montañas egipcias que el pueblo judío cruzó para escapar de la persecución egipcia. Mi habitación daba a un pequeño jardín que conectaba directamente con la piscina y más allá se veía el mar. Lo único malo eran los corales y rocas que adornan su orilla, tanto así que hay que meterse con zapatillas o usar la plataforma flotante que hay instalada para entrar más allá de la orilla. Como de lo bueno siempre hay poco, el día que duré allí pasó muy rápido y tuve que volver a Ammán en un viaje de casi 5 horas a pasar el último día de mis vacaciones.
Ese último día fui a Jerash donde se encuentra la ciudad romana, una de las mejores conservadas en el mundo. También me impresionó sobremanera lo bien que se ve, pero su visita fue un visto y no visto, por eso tomé pocas fotos. Las estructuras más destacadas de la ciudad son: el Arco de Adriano, el circo / hipódromo, dos inmensos templos dedicados a Zeus y Artemisa. Una vez que terminamos la visita volvimos a Ammán. En líneas generales me gustó Jordania con sus cosas buenas y sus cosas malas y es un viaje que definitivamente aconsejaría hacer. Todas las fotos fueron tomadas por mi y en mi perfil de facebook he publicado un albúm con más fotos para los amigos que desean verlas.

sábado, 29 de mayo de 2010

Democracia puta

Editorial publicado por el periodico paraguayo ABC Color. La verdad, por más que se la quiera tapar, no se puede ocultar.


En estos días actuales las democracias latinoamericanas pasan por una dura prueba, pues con los mismos mecanismos de competencia electoral libre y plural algunos líderes izquierdistas que ganan elecciones se hacen del poder legítimo y desde el día siguiente de su triunfo comienzan a ejecutar sus proyectos de acabar con el sistema político mediante los cuales accedieron su mando. La eliminación de las normas que limitan el período presidencial es su primera meta a conquistar.

Tienen la intención de eternizarse en el poder y, con ello, reventar la democracia entendida como la rotación permanente de proyectos políticos y de personas. Pretenden excluir para siempre a todo el que no esté adherido a su partido.. Construyen dictaduras con fórmulas 'democráticas' y, cuando se sienten fuertes y disponen de los medios, inician el segundo plan: la exportación de su 'revolución'.

Internamente, su primera víctima son las Fuerzas Armadas, de la cual se excluye a todo militar q ue no merezca la completa confianza del nuevo único líder.. Una purga general despoja a las Fuerzas Armadas de los jefes y oficiales institucionalistas, dejándola a cargo de 'los leales'. Después arremete contra el Poder Judicial, realizando las mismas tareas depuratorias para luego, ya con los principales resortes controlados, iniciar el proceso de desmantelamiento de la prensa no alineada y la supresión progresiva de la libertad de expresión.

El resultado final de este procedimiento es la anulación completa, si no la supresión definitiva de toda idea, doctrina, orientación partidaria o movimiento contrario a la ideología oficial de la nueva dictadura. Sucumbe la libertad en todas sus formas tradicionales y lo que resta es un pueblo indefenso sometido a sus nuevas cadenas. Se confía en que el transcurso del tiempo borrará pronto el recuerdo de la democracia anterior y el beneficio del goce de sus libertades y, entonces, un pueblo atontado, obligado a trabajar para sobrevivir y para alimentar al Partido, a reprimir sus dudas, inquietudes y oposiciones, acabará convertido en un dócil rebaño de borregos, como bien recordamos los paraguayos que vivimos la era stronista.

Este es el proceso en marcha que vemos actualmente en el panorama político de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En particular y más claramente en la primera, donde Hugo Chávez, con ya una década de gobierno, se apresta a dar el golpe final haciéndose coronar gobernante vitalicio imponiendo en el país una nefasta dictadura de corte marxista al estilo del que triunfara y se impusiera en Rusia en 1917, desconociendo el triste final que esos sangrientos regímenes tuvieron después de seis décadas de explotar y oprimir a sus pueblos, asesinar a sus adversarios y poner en grave riesgo la paz mundial.

Hugo Chávez, un dinosaurio que surgió de las cavernas más oscuras de la historia, está a punto de convertirse en amo y señor definitivo de la suerte de su pueblo y de los cuantiosos recursos económicos de su país, excluyéndose de toda competencia real y suprimiendo todo obstáculo que pueda interponerse entre él y su proyecto de vitaliciado. Tiene, además, el dinero necesario para comprar voluntades y pagar el precio de 'lealtades', dentro y fuera de su país.

Chávez es un dictador, pero UN DICTADOR MUY RICO; dispone hoy del poder absoluto de hacer con el dinero producido por el petróleo lo que se le antoje; ya no tiene encima ninguna contraloría, nadie a quien deba rendir cuentas. Con su gruesa petrobilletera recorre ahora América Latina y financia partidos, movimientos, organizaciones sociales y campañas electorales. Lo que no puede comprar, lo alquila o neutraliza. Al gobierno argentino le compra bonos del tesoro de Kirchner que nadie quiere y así puede exhibir sus sonrisas de complicidad, aplausos y abrazos, pasear libremente por ese país pronunciando encendidos discursos llamando a la 'revolución popular' y haciendo otros teatros para exportar su dictadura. Entre los cuales figura en lugar prioritario su desesperada intención de introducirse en el Mercosur para, una vez dentro de él, agilizar su intervencionismo en la política interna de los países miembros, con los cuales ya no tiene ninguna afinidad, porque mal que bien, en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay continúan rigiendo principios básicos del estado de derecho, del régimen democrático y de libertades públicas. Chávez va a pagar en efectivo por su ingreso y tiene billetes a patadas. Quiere comprarles a Brasil y Argentina lo más barato posible la legitimidad internacional que su pertenencia del Mercosur cree le va a proporcionar. La pregunta que continuaremos formulando una y otra vez es ¿para qué sirve el Protocolo deUshuaia que pretendió establecer un compromiso para todos sus estados miembros de conservar intactas las instituciones democráticas? En este documento Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay declaran que 'La plena vigen cia de las instituciones democ ráticas es esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo' (Art. 1) y se comprometen formalmente a que 'toda ruptura del orden democrático en uno de los Estados Partes del presente Protocolo dará lugar a la aplicación de los procedimientos previstos en los artículos siguientes' (Art. 3).

¿Van a admitir a Venezuela, cuyo dictador por anticipado ya se excluyó de dichas cláusulas? ¿O lo van a admitir primero para luego aplicarle la 'Cláusula Democrática'? El absurdo y el ridículo rodean a esta intención de prostituir al Mercosur, pero está en marcha y solamente los parlamentarios brasileños y paraguayos tienen en sus manos la posibilidad de impedir esta vergonzosa deserción de los principios fundamentales declarados en nuestras cartas fundamentales y tratados de integración.

A los gobernantes actuales de nuestros países, que tanto cacarean su apego a la democracia y a las libertades fundamentales, y que ciertamente gracias a ellas alcanzaron el poder, ahora les tiemblan las rodillas y se les afilan los dientes a la vista de la deslumbrante
petrobilletera abierta de un rústico dictador inescrupuloso, dispuesto a todo, incluyendo el soborno de los 'demócratas'.

Si nuestros presidentes del Mercosur, aun sabiendo cuál es su obligación histórica con la defensa de los principios y valores políticos que iluminan nuestros pueblos, son capaces de venderse o de liarse en una relación adúltera con un dictador megalómano surgido de las catacumbas de un pasado siniestro, tendremos que convenir que nuestras democracias se venden como auténticas putas. No cabe ya una calificación más dura para describirlas.

martes, 4 de mayo de 2010

MQB o Solo Belén

No pensé que perdería el tiempo escribiendo esta reflexión, pero todo tiene un límite y cuando se alcanza no queda más remedio que escupir la rabia. Para los que no viven en España, aquí hay un "personajillo" televisivo llamado Belén Esteban que se ha convertido en, según ella misma dice y todos los que la adulan, en la "princesa del pueblo" porque logra subir los niveles de audiencia de los programas del corazón donde aparece por el gran...¿aprecio? que le tiene la gente. No dudo que existan personas que simpaticen con esta chica porque a lo largo de los últimos años se ha encargado de vender sus propias miserias y ponerse como la pobre víctima de un torero con el que tuvo una hija a la que le ha sacado bastante partido económico. Si la pobre Andreita supiera el gran negocio que tiene montado su madre a costa de ella que ni el defensor del menor ha podido frenarlo. Pero creo que a estas alturas, la niña debe ser imagen y semejanza de la madre y no sería de extrañar que cuando tenga la mayoría de edad la veamos también en los platós televisivos vendiendo su enemistad con sus hermanos (hijos del segundo matrimonio de su padre, o del primero porque creo que con la Esteban no se llegó a casar). Lo cierto del caso, es que este personaje se ha convertido en un ser intocable en los predios de Telecinco, canal de televisión que la tiene contratada de forma exclusiva, que ni siquiera un programa de baile como MQB (Más que Baile), por cierto de la misma cadena, puede echarla a pesar de bailar con dos pies izquierdo. El jurado de ese concurso de baile lo conforman, entre otras personas (y solo me referiré a los profesionales y no al payaso de Boris Izaguirre del cual no haré ningún comentario tan sólo por no hablar mal de mi paisano): Víctor Ullate, Aída Gómez y Joana Subirana, tres personalidades del ballet y los bailes de salón, premios nacionales de danza y de reconocida trayectoria internacional. Pues bien, la semana pasada el jurado evaluó la actuación de esta chica y consideró que no ha evolucionado lo suficiente en comparación con sus compañeros de programa. Si bien es cierto que las comparaciones son odiosas, también resulta chocante que personas que no son bailarines profesionales se esfuercen semana tras semana para hacerlo bien y esta chica siempre tiene una excusa para justificar no sólo sus equivocaciones en la pista, después de todo los nervios siempre juegan a traición, sino también justifica sus constantes quejas y desgano durante los ensayos. Entre las perlitas que han salido por su boca es que trabaja mucho, que es madre soltera y que si hubiera tenido la oportunidad de bailar de pequeña de seguro ahora lo haría mejor. Apela siempre a la lástima y no toma en cuenta que sus compañeros de programa también trabajan, algunos de ellos, supongo, serán padres o madres y por lo que he visto creo que puedo contar con los dedos de una mano (y me sobran la mitad de los dedos) los que desde pequeñitos han estudiado algún tipo de baila. Cuando Aída Gómez estaba comentando la opinión del jurado sobre la actuación de esta chica, a la Esteban le dio por poner caras mostrando un gran irrespeto y una tremenda soberbia, pero como se trata de un show televisivo del cual no debiera molestarme ni siquiera en ver, pero la vida es así quiero distraerme los miércoles por la noche viendo la tele y pongo este programa porque quitando a la Esteban, los otros concursantes son dignos de verlos, pero volviendo al anunciado con el que comenzaba esta oración, como se trata de un show televisivo , en una cadena propensa a los escándalos, pues no era suficiente mostrar las caras de fastidio y desprecio de la chica, sino que había que darle un micrófono para que replicara por aquello de que todo el mundo por aluciones tiene derecho a réplica. Total que a Telecinco, según entendí, no le ha quedado otra que anunciar que habrán dos ganadores: uno elegido por el público (que ganará Belén Esteban porque existe gente mediatizada que la ve divertida y la compadece) y otro elegido por el jurado del concurso (que, de seguro, no ganará la Esteban), al final el objetivo noble de este programa se cumplirá porque darán dinero a las ONG que representan. Decisión salomónica que evitará el disgusto de la
Esteban y sus lagrimitas de compasión, pero que no evitarán los cortes de manga que este chica le dará al jurado (tal como hizo cuando el público la salvó a pesar de que estuvo perdida durante toda la coreografía que bailó). Ahora, ¿es necesario ser tan hipócritas? ¿hasta dónde llegará el show? Da rabia que, mientras la mayoría de los mortales tenemos que partirnos el lomo trabajando realmente (Belén estar en un programa del corazón hablando mal de los demás no es trabajar), ella solo se limita a criticar y encima le pagan un jugoso sueldo por eso. No critico que esta chica haya sido lo suficientemente astuta (que no inteligente) para sacar el provecho que ha sacado a su relación con el torero, pero, joder tampoco es justo que encima del pastón que gana, tengamos que soportar su mala educación, que nos la impongan en todos los progamas (la verdad que fue de pena verla despedir el año con el otro fantoche llamado Jorge Javier, ni vestida de ¿Versace? se ve elegante esta chica) y encima tener que presenciar como le falta el respeto a un jurado que lo único que le ha dicho es que no ha evolucionado la suficiente para los dos meses que lleva bailando. ¿Qué se está enseñando? Que no importa que te esfuerces, solo importa que seas un juguete roto que de audiencia. Encima, hace poco se anució que harán una monografía sobre ella, el mismo autor que hizo una sobre Kate Moss.¿El mundo se ha vuelto loco? ¿hasta dónde llegará? Me gustaría ser testigo de su caída televisiva, no porque le desee mal, sino porque así me daré cuenta de que aún existe justicia divina.