
Se han
escrito múltiples coplas contando sus crímenes y se han pintado muchos cuadros enalteciendo sus
hazañas, pero harto ya de su vida delictiva aceptó un indulto del Rey Fernando
VII y fue nombrado Comandante del Escuadrón de Seguridad del cuerpo de los
Migueletes. Este escuadrón se había formado para combatir, precisamente, a los
que como él, se habían tirado a la sierra a delinquir. Un día, cuando se
dirigía a la Sierra a detener a El Barberillo, un compañero de antiguas fechorías,
éste le disparó acabando con su vida a los 28 años. La tumba de El Tempranillo, se encuentra en
el patio interior de la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Alameda. Este
patio está rodeado de arcos y envuelto entre flores y su tumba coronada por una
cruz de piedra, con inscripciones y un tejaron andaluz cubriendo una copia en
azulejería de su partida de defunción. Sin duda uno de los enclaves de mayor
belleza, donde se unen el respeto del pueblo por este mítico bandolero, la
belleza y la más pura estética andaluza, llena de coloridos y detalles
arquitectónicos tradicionales.
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