La sede del Museo Revello de Toro (del que comenté ayer) fue en el S. XVII la casa-taller del escultor granadino Pedro de Mena, artista que le dio renombre al arte religioso mediante las tallas de vírgenes, santos y cristos que realizó a lo largo de su vida. Este edificio es uno de los pocos ejemplos de arquitectura doméstica malagueña que aún se conserva. La distribución de los espacios se organiza en torno a un patio central con galerías cubiertas en las tres plantas que ocupa, columnas de mármol, antepechos de mampostería y escaleras y balcones de madera. Las antiguas habitaciones sirven hoy día de salas expositoras de las obras de Revello de Toro. Para homenajear también a Pedro de Mena, hay en la planta baja una Sala Memorial donde proyectan un audiovisual de 10 minutos, mostrando los principales hitos de este artista.

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